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El entonces candidato presidencial por el Frente Amplio, José Mujica, decía en una audición radial de M24 del 8 de mayo de 2008, que se necesitaba vigilar de cerca a la industria forestal y maderera. “Uruguay tiene el desafío de explotar madera de la mejor manera posible y agregar la mayor cantidad de mano de obra que pueda, pero bajo un control férreo y creciente”, dijo. Casi cinco años después, ya como presidente y con la clara expansión del sector con la instalación de dos grandes plantas de fabricación de celulosa, Mujica se mostró encantado al referirse a la iniciativa de Montes del Plata en Conchillas, Colonia. “Es por lejos la inversión más grande que conoció la historia del país y tendrá repercusiones de largo plazo”. Lo afirmó el 5 de enero pasado, también a través de su espacio en M24.

Ese aspecto positivo de este sector productivo tiene, no obstante, una contracara menos optimista: el área de los que añaden mayor valor agregado. Aunque prefieren la cautela y la prudencia, las empresas que trabajan la madera para producir insumos para casas o muebles perciben una leve recuperación tras algunos años de depresión por la crisis de Estados Unidos a partir de 2008 y por la recesión europea que aún machaca.

Álvaro Molinari, gerente de operaciones de Weyerhaeuser, afirmó a El Observador que el mercado se mantiene “deprimido” pero con “algún signo de recuperación tímida”. El lento repunte de Estados Unidos aplaca en algo la debacle de Europa, donde no se logra recuperar la demanda precrisis. “La estrategia es diversificar para ir subsistiendo y llevar lo mejor posible esta crisis muy pero muy prolongada. En términos relativos se está mejor pero lejos” de los mejores tiempos, añadió Molinari.

De acuerdo a datos de la Sociedad de Productores Forestales (SNF), las exportaciones en el sector de la madera trabajada fue el que mostró mayor recuperación dentro de los productos forestales, principalmente, gracias al aumento de los tableros contrachapados. En tanto, la madera acerrada se mantuvo estable, los tableros de fibra mostraron un declive mayor aún que el año anterior, hubo una reducción en exportaciones de rolos, una leve baja en pulpa, mientras que cayeron los chips, y lo que se exporta para celulosa y para ser procesada en el sudeste asiático disminuyó fuertemente.

Las exportaciones totales en 2012, entre celulosa y todos los demás productos, se redujeron entre 13% y 14%; si no se considera la celulosa, la contracción es menor, en torno al 7% y 8%. En valores, tomando en cuenta los productos primarios –rolos, chips, madera acerrada, pulpa, papel y cartón–, se exportó el año pasado por unos US$ 960 millones.
La industria en todo su conjunto emplea en Uruguay a unas 21.000 personas y hay unas 800 empresas forestadoras, según cifras oficiales.

El informe publicado este mes sobre el índice de precios de exportación de la Cámara de Industria concuerda con que el pequeño repunte del sector se debe a la mejora de los valores de los tableros contrachapados. El rubro madera, papel e imprentas mostró un aumento en sus precios de exportación del 1,6% en la comparación mensual. En la comparación interanual el crecimiento fue del 17,9%. “Dicho aumento obedeció a una mejora en los precios de las demás maderas contrachapadas”, afirma.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ahonda en ese aspecto al aseverar, en su índice de volumen físico de la industria manufacturera, que la madera y sus productos aumentaron en 2012 28,6% respecto al año anterior.

Es la competitividad
En este último lustro, han convivido compañías que se han visto con capacidad subutilizada y cerraron o bajaron la producción, y otras que lograron invertir en infraestructura pero que aún no la han podido aplicar a pleno, explicó Diego Mora, presidente de la SPF. Mora prefiere ser “muy cauto” y “prudente” para hablar de una recuperación.
En línea con Molinari, el titular de la SPF indicó que aún se sienten cimbronazos de los tres mercados más significativos que tiene la producción uruguaya de madera. Estados Unidos, donde “se percibe una leve mejoría”, Europa, que “se siente fuerte por la crisis”, y el sudeste asiático, donde “hacen productos para colocar en Europa”. “Hay escasez de demanda, los precios son menores y se han encarecido los costos de la producción”, sintetizó Mora.

Desde Urupanel, la maderera tacuaremboense que quebró, luego fue gestionada por Leadgate, en mayo de 2012 cambió de firma y ahora es comandada por la ecuatoriana Aglomerados Cotopaxi, concuerdan en que la recuperación es “lenta”, según un ejecutivo de la compañía (ver nota aparte). “Es difícil volver a los niveles de antes de 2008”, cuando Estados Unidos vivía el furor de su burbuja inmobiliaria y había una gran demanda de madera. “La crisis pegó fuerte”, dijo y añadió que “gran parte de la preocupación es la falta de competitividad uruguaya”, donde se debe enfrentar, además, a un Brasil que “devaluó” y a una Argentina que no hace otra cosa que “trancar”.

Molinari, de Weyerhaeuser, agregó que en 2011 debieron realizar “muchos recortes” y que transitaron un 2012 “más tranquilos” al bajar, “por lo menos”, los inventarios a niveles normales. “Estamos en un mercado con mucha competencia y muy desafiante. La demanda es muy acotada y los precios son muy tímidos”. “Se viene un año similar al pasado”, concluyó.

951.000
Industria. Cantidad de hectáreas de producción forestal con destino industrial que se utiliza en Uruguay, entre 676.000 hectáreas de eucaliptos y 275.00 mil de pinos, según datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). En total, el país cuenta con 1.722.000 de hectáreas en superficie de bosques.

Urupanel recupera dinamismo
En el corazón de Uruguay, en Tacuarembó, la maderera Urupanel logró sobrevivir a los coletazos de la crisis estadounidense y europea. Luego de suspender actividades fue gestionado por el grupo Leadgate hasta mayo pasado. Allí la adquirió Aglomerados Cotopaxi, empresa ecuatoriana del rubro. Fernando Oyanarte, secretario general de la Sindicato Obrero de la Industria de la Madera y Anexos (Soima), dijo a El Observador que la empresa se encuentra en fase de recuperación, con fuertes inversiones en mantenimiento de máquinas y produciendo mensualmente 7.000 metros cúbicos de tableros plywood y MDF. La meta es alcanzar los 8.000 metros cúbicos para junio o julio y así hacer rentable el emprendimiento. La aspiración es alcanzar los 11.000 metros. Mientras tanto, los ecuatorianos inyectan capital a Urupanel para sostenerla. En la empresa trabajan 380 operarios, todos los que estaban antes del cambio de firma más 30 que se sumaron en los últimos meses.

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