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La inflación del primer semestre fue 6,3% inferior a la calculada en el programa monetario del Banco Central del Uruguay (BCU) ya que la demanda de dinero por parte del público fue superior a la prevista y, al mismo tiempo, el multiplicador monetario resultó menor que el estimado originalmente.

En enero-junio la demanda de dinero fue superior a la que esperaban los técnicos del BCU; en otras palabras, el público se quedó con más dinero que el que se podía prever en un principio. Al haber menos dinero circulando por la economía, hubo menos presiones sobre los precios, lo que fue el principal determinante de que la inflación fuera de apenas 6,09%.

El hecho de que el multiplicador monetario fuera bajo se debió al incremento de los depósitos a plazo, lo que determinó que los bancos constituyeran más encajes, coartando la creación de medios de pago por parte de estas entidades.

Según el BCU, si los bancos siguen manteniendo altos niveles de reservas excedentes, el multiplicador seguirá cayendo y esto generará una inflación menor a la prevista.

La mayor demanda del público por saldos reales de dinero indica que la economía uruguaya se está dirigiendo a una mayor monetización, o a un menor nivel de dolarización. Según el BCU, esto es "consistente" con "la mejora de contexto que implica la resolución de los problemas de corto plazo del sector público mediante el canje de deuda y un sistema financiero que paulatinamente está evidenciando mayor fortaleza".


(El Observador)


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