Si se evalúa en pesos constantes –descontando el efecto de la inflación–, los inmuebles se encontraban al cierre de febrero 16,6% más caros que en el segundo mes de 2015. Esta forma de medir la evolución del precio de la vivienda permite comparar mejor las condiciones de mercado con el poder adquisitivo de los uruguayos y por lo tanto, considerar el impacto de los precios sobre la demanda potencial.
Un ejercicio que realiza la Unidad de Análisis Económico de El Observador es observar la evolución del sueldo mínimo que requeriría el Banco Hipotecario a una familia uruguaya para financiar el 80% de un inmueble tipificado (65 metros cuadrados) a 25 años.
En ese sentido, mientras que en abril de 2014 requería un ingreso de $ 71.165, en febrero de 2015 saltó a $ 80.988 y un año después se ubica en $ 104.068. Esto implica una importante reducción de la demanda potencial de inmuebles por parte de los hogares.
Promotores de la
construcción señalan que en los últimos tiempos los ocupantes finales de las viviendas están dejando el lugar a los inversores como destinatarios de la vivienda nueva. Mientras que los usuarios finales de la vivienda ven limitada su capacidad para adquirir inmuebles por el aumento de los precios de la vivienda en moneda local, los inversores todavía encuentran en los alquileres una renta atractiva que justifica la apuesta.
El indicador de El Observador
Desde abril de 2014, al cierre de cada mes la Unidad de Análisis Económico de El Observador captura la totalidad de los avisos clasificados en los principales portales clasificados, conformando bases de datos mensuales de más de 20 mil registros. Esos datos son depurados, procesados y organizados en una síntesis de 17 barrios de la capital. Para la elaboración del indicador de Montevideo, se pondera cada barrio por su peso en el total de compraventas de 2013.