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Cada vez que llueve con intensidad como ocurrió en la tarde del lunes hay zonas de Montevideo que se inundan y algunas vías de circulación quedan anegadas.

“La situación no refleja un problema vinculado con la cantidad de agua que cae durante una precipitación, sino que está estrechamente relacionado con el tiempo que dura el fenómeno”, explicó a El Observador, Néstor Campal, director de la división Saneamiento de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM). Ello sumado a la antigüedad de la red de saneamiento –tiene más de 80 años–, deriva en las inundaciones de las calles.

La problemática está siendo atendida parcialmente por la comuna capitalina a través de la ejecución de cuatro planes de reforma para la red pluvial montevideana. En total la IMM identificó unas nueve zonas inundables.

Solucionar el problema en su totalidad implica renovar toda la red de saneamiento de la ciudad, lo que insumiría una inversión cercana a los US$ 800 millones. “Este costo es el que insumiría el afrontar un atraso de 80 años sin inversión”, comentó Campal.

De las cuatro obras que ejecuta la comuna, tres (en los barrios Goes, Atahualpa y Lezica) comenzarán a ejecutarse a principios de 2013 y finalizarán en 2014.
La restante, ubicada en Buceo, comenzó a finales de 2010 y culminó este año. Los vecinos de esa zona, donde estaba ubicada la fábrica de Cristalerías del Uruguay y ahora se encuentra el edificio Diamantis, sufrían las inundaciones cada vez que se producían precipitaciones, recordó el jerarca municipal.

Las obras en ejecución contemplan la renovación total de la red y la construcción de piletas subterráneas que retienen temporalmente el agua de lluvia. En días en que las precipitaciones son copiosas, y breves en el tiempo, el agua se estanca en este recipiente, evitando que se inunden las calles.

La inversión es de US$ 40 millones y es financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Junto a éstas se ejecutan actualmente las obras del Plan de Saneamiento IV que insume un gasto de US$ 110 millones. El plan abarca la construcción de red de saneamiento donde no hay, y canalizar las emisiones que desembocan en la bahía.

Sin embargo, cinco de seis puntos críticos no están contemplados en las obras previstas. Estos son las inmediaciones a la estación central de ferrocarriles de AFE –la obra de saneamiento es del siglo XIX–, en la zona comercial en el viaducto de Paso Molino, y en calles de los barrios Pocitos, Jacinto Vera, Santa Catalina y Carrasco.

En muchos casos los inconvenientes no solo se registran con la inundación en espacios públicos, sino que los vecinos deben solicitar asistencia por desbordes que afectan los sótanos de sus residencias.
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