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El jefe de gobierno de la capital argentina, Aníbal Ibarra, un aliado del presidente Néstor Kirchner, concurría este viernes a la legislatura bonaerense para dar explicaciones por primera vez sobre el incendio en una discoteca que dejó 191 muertos, en medio de un tenso clima político.

La policía dispuso un fuerte operativo de seguridad, con unos 500 efectivos, y colocó vallas frente a la sede de la legislatura, en prevención de incidentes por las manifestaciones programadas durante la interpelación a Ibarra.

Unas 70 organizaciones no gubernamentales, lideradas por las Abuelas de Plaza de Mayo, denunciaron que detrás de la comparecencia se esconde un plan de la derecha de "intento de golpe institucional" para desplazar a Ibarra de la jefatura de la principal ciudad argentina, de tres millones de habitantes.

En forma coincidente, el vocero de Ibarra, Daniel Rosso, sostuvo el viernes que "hay algunos sectores que no están preocupados por buscar la verdad, sino por algo así como (generar) una crisis institucional".

La legislatura porteña está dominada por el bloque del centroderechista Compromiso para el Cambio, liderado por el poderoso empresario y presidente del club Boca Juniors, Mauricio Macri.

"Creo que este país no termina de superar la impunidad, y creo que Aníbal Ibarra es responsable, es el jefe de Gobierno, y cuando uno asume un cargo así, tiene que hacerse cargo de las que cosas que pasan en la ciudad", dijo Noemí Olivetto, diputada de Autodeterminación y Libertad (izquierda).

Sólo 40 familiares de los 191 fallecidos en la tragedia fueron autorizados a ingresar al recinto legislativo.

La discoteca tenía autorización para albergar a 1.037 personas, pero había unas 2.000 en el local, que además tenía las puertas de emergencia cerradas con candado.

(AFP)

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