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Dice que tiene el chip de la industria porque viene de una familia que se dedica a fabricar pinturas. Carlos Barreira estudió administración de empresas y luego de trabajar 20 años en el negocio familiar adquirió en el año 1992, junto a un socio, la fábrica de pinturas y tintas Crisoles.

Actualmente es el director de la empresa y emplea a 25 personas.

Cree que “es en la calle donde se juega el partido”, por eso la mayoría de su jornada laboral la dedica a visitar clientes y conocer el mercado de primera mano.

Fue coach el año pasado en el programa Empresario-Emprendedor, una iniciativa co-ejecutada con la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE).

Actualmente es vicepresidente de Desarrollo Institucional en la Cámara de Industrias.

¿Cómo surge su vinculación con la Cámara de Industrias?

Siempre estuve vinculado a la Asociación de Fabricantes de Pinturas. Allí se puede acceder a cargos en el Consejo Directivo de la Cámara. Actualmente soy vicepresidente de Desarrollo Institucional, un cargo creado recientemente. Si querés poner tiempo y ganas, hay trabajo, pero las personas le sacan el cuerpo a estos cargos porque demandan mucho tiempo y son honorarios.

¿Cómo fue su experiencia en el programa Empresario-Emprendedor?

Fue muy linda e interesante. Me tocó trabajar con la emprendedora del proyecto Café Costura, un emprendimiento que en lugar de computadoras tiene máquinas de coser. El programa comenzó en 2011 y la idea es que el empresario transmita al emprendedor, conocimientos, contactos y que lo ayude en todo lo que pueda. Se crea un plan de ventas, se fijan objetivos, se dividen tareas.

¿Cómo es ser emprendedor en Uruguay?

No es fácil. Tenés que ir contra todo un sistema que no te valora, que no te protege, que te ve con recelo. Generalmente lo primero que tenés en contra es la familia. El emprendedor es una raza rara que se tira al agua arriesgando un capital que pide prestado, generalmente. Necesitamos muchos emprendedores que tengan un sueño, una idea que quieran arriesgar. Porque el emprendedor es el que da trabajo genuinamente.

¿Qué les aconseja a los emprendedores?

No hay recetas. Siempre repito lo mismo: si tenés una idea, si estás convencido de algo y te gusta, tenés que tirarte al agua y arremeter contra lo que venga. Hay que tener energía y agallas para arrancar. Te van a poner piedras en el camino porque acá el emprendedor no es respetado como en otros países. Lo que yo aconsejo es que se asesoren y trabajen. Como emprendedor siempre se cometen muchos errores, yo los cometo todos los días, pero lo importante es no mirar para atrás. Otra cosa que destaco es la importancia del tiempo. Hay que aprovecharlo.

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