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Familiares y amigos de Maikel Mariño, el joven mecánico asesinado el año pasado en Piriápolis en manos de un policía, se enfurecieron tras enterarse de la liberación de los policías que estaban presos por encubrir el caso y provocaron varios desmanes.

Los hechos ocurrieron cerca de la medianoche del viernes, cuando un grupo de allegados de Mariño se enteraron de la decisión del magistrado. Los policías liberados esa tarde habían pretendido ocultar que el uniformado que asesinó al joven quiso “plantar” una escopeta en la camioneta que éste manejaba, para intentar demostrar que estaba armado y que por esa razón había efectuado los disparos.

Algunos familiares y amigos del mecánico se enfurecieron con la decisión, cortaron la calle y prendieron fuego cubiertas y un recipiente con basura frente a la sede penal en protesta por esa decisión.

Además, rompieron el vidrio de dos patrulleros, uno de los cuales trasladaba a la cárcel al efectivo procesado por el homicidio de Mariño.

El juez de cuarto turno de Maldonado, Gabriel Ohanian, presentó este sábado una denuncia penal ante su colega de segundo turno también de Maldonado, Adriana Graziuso, para que se investiguen “las responsabilidades penales” vinculadas a los desmanes ocasionados por allegados a Mariño en las inmediaciones de la sede de la que es titular.

Fuentes judiciales dijeron que hasta este sábado “no hay detenidos” y que la Policía de Maldonado trata de identificar a los responsables de las protestas.

A su vez, fuentes judiciales afirmaron que el magistrado había informado de la liberación de los policías a los familiares directos de Mariño.

Mientras los desmanes ocurrían, efectivos de la Seccional primera montaron discreta vigilancia en los alrededores, pero prefirieron no intervenir “para no generar problemas mayores”, dijeron fuentes policiales.

Los familiares anunciaron que amigos del joven asesinado harán este domingo una manifestación pacífica, en sus autos tuneados, en repudio de la decisión del magistrado.

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