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Cambiar la ropa del armario, aquel hábito de quitar todo lo de verano para darle ingreso a las prendas abrigadas es una costumbre que este año llegó más tarde que de costumbre. Eso porque el frío tardó en llegar y las temperaturas agradables del otoño hacen que algunos se pregunten en mayo si la primavera no se habrá confundido de mes.

Y aunque el verano haya acabado el 21 de marzo, las temperaturas de abril fueron similares a las de febrero. Uruguay no es la excepción: el mundo enfrenta marcas por encima de la media, que son provocadas -según una biblioteca- por los efectos del cambio climático, un fenómeno que se pensaba remoto y distante, pero que hay quienes dicen que convive con nosotros.

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"Abril fue el mes más cálido de todos los abriles desde que tenemos registro termométrico en las estaciones meteorológicas, algo sumamente atípico", dijo Mario Bidegain, especialista en climatología a El Observador. Mientras que este año abril regaló días con el termómetro cerca de los 30 grados, en el mismo período del año anterior, apenas superaba los 20.

"Las tendencias que veremos en los próximos meses en Uruguay son las mismas que ya estamos observando: aumento en temperatura y aumento en cantidad e intensidad de lluvias", adelantó Bidegain.

En este sentido pronosticó que el encendido de la estufa leña en el próximo invierno quedará reservado solo para los nostálgicos. El aumento de la temperatura podría saltar entre uno y dos números más que la media, que se ubica entre los 13 y 14 grados a nivel país, algo similar a lo que ya sucedió el invierno pasado, cuando el termómetro estuvo en los 16 promedialmente.

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"Es inaudito. Esos valores son una barbaridad desde el punto de vista climático para esas épocas del año", señaló Bidegain y anticipó que la próxima temporada traerá un "invierno benigno", alejado de aquellas temperaturas gélidas que caracterizaron años anteriores. "Eso ya no lo vemos hace tiempo", afirmó.

La otra biblioteca

Para Medeleine Renom, presidenta del Instituto uruguayo de Meteorología (Inumet), el hecho de que las temperaturas se ubicaran por encima de la media en los últimos años no constituye una tendencia o un nuevo fenómeno.

La experta argumentó que una estación no tiene por qué ser igual a otra. "La temperatura puede cambiar año tras año. Eso es la variabilidad interanual del clima. Cuando alguien se refiere formalmente a un cambio real, es porque el cambio se sostuvo, por lo menos, durante 40 años", explicó a El Observador.

La especialista señaló que si se examinan los números de los últimos cinco años se notará un aumento en las temperaturas, pero enseguida adivirtió que esa cantidad de tiempo "no es una muestra representativa" para sacar conclusiones sobre la alteración que manifiestan las temperaturas.

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"No hay que quitarle importancia al cambio climático porque es algo que hay que atender con mucha preocupación, pero sí debemos diferenciar que no es lo mismo que la variabilidad del clima", reconoció la jerarca.

A pesar de los matices o diferentes visiones de los expertos, lo cierto es que comparten dificultades a la hora de realizar pronósticos meteorológicos acertados.

"La tendencia que genera el cambio climático hace que sea un grandísimo desafío el trabajo de los pronosticadores del tiempo, porque las proyecciones se basan en modelos numéricos que no están ajustados a las condiciones del clima actual", dijo Bidegain. Y ejemplificó: "El modelo actual puede anunciar una lluvia de 55 milímetros esta noche, y finalmente ocurre una de 80. Eso podría suceder hoy en día".

El especialista aseguró que si bien se está desarrollando conocimiento, todavía no hay datos empíricos suficientes para actualizar los modelos.

"No tenemos teorías científicas como para dictar leyes y diseñar nuevos modelos", dijo y agregó que los parámetros actuales son una simplificación de las leyes de la atmósfera y "muchas veces no están ajustadas a la realidad actual".


Los efectos

El aumento en el termómetro trajo un incremento en la temperatura de los océanos y eso produce lluvias inesperadas y fuertes, dijo Bidegain.

"El océano también registra un aumento de dos grados por encima de su temperatura normal. Un mar caliente provoca más evaporaciones, lo que suministra más agua a la atmósfera, por lo tanto, las lluvias serán más intensas de lo normal", explicó.

El aumento de la lluvia puede ser problemático para una ciudad como Montevideo, cuyo sistema de evacuación de aguas no está diseñado para volúmenes que jamás se observaron en el pasado. "Es por esto que, muchas veces, aparecen las inundaciones urbanas, a pesar de que la ciudad tenga saneamiento", dijo.

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A su vez, el exceso de agua también puede perjudicar el trabajo de obras civiles como puentes, carreteras y represas. De hecho el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, dijo en su momento que durante el 2017 obras de infraestructura estuvieron paralizadas por más de cien días debido a las lluvias.

Pero el impacto más importante de este cambio se verá reflejado en el área de la producción agropecuaria. "El exceso de agua hace que se modifique el balance hídrico, y las localidades con arroyos y ríos pueden inundarse, perder sus cosechas y presentar dificultades con el tema de la erosión de los suelos", dijo Bidegain.

Plantaciones, como la cebada, el trigo y algunos frutales que necesitan determinadas horas de frío para crecer deberán ser sustituidos por otros porque un invierno benigno no permitirán que crezcan, ejemplificó. Estos efectos podrían alterar la cantidad y calidad del nivel productivo del país, pudiendo incluso afectar el PBI nacional según la opinión del experto. De hecho, las plantaciones de soja no encontraron alivio entre la sequía y el exceso de agua.

"No necesariamente son consecuencias negativas", contrastó Renom. "Depende de cada sector de actividad. A veces cuando aumentan mucho las lluvias, algún sector se beneficia de ello", agregó. La funcionaria de Inumet opinó que se debería realizar un estudio particular de cada sector para determinar si hay consecuencias negativas.


Peligros a nivel sanitario

Además de las implicancias para el saneamiento urbano, la infraestructura y producción, el aumento de la temperatura trae otra posible complicación: el aumento de las epidemias.

Las enfermedades provocadas por mosquitos que transmiten el dengue, el zika y la chikungunya deberían desaparecer con la llegada del frío, pero como las temperaturas son elevadas y agradables, el mosquito consigue sobrevivir y multiplicarse, elevando la posibilidad de la expansión de las epidemias.

"Estos mosquitos, por ejemplo, no solían sobrevivir a las épocas invernales, pero frente al cambio climático y el calentamiento global, ahora viven durante casi todo el año", ejemplificó.

Las repercusiones sanitarias del cambio climático ya se están viendo, según advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMC). Además de las enfermedades transmitidas por vectores de origen tropical, como los mosquitos, la organización incluyó el aumento de muertes por olas de calor o el incremento en la cantidad de desastres naturales, tales como las inundaciones y huracanes.

El organismo también alerta efectos negativos en los alimentos, la calidad del aire y el agua. Según el Banco Mundial, la desnutrición es el mayor impacto del cambio climático a nivel de la salud. En 2030 existirán cerca de 100 millones más de pobres si no se aplican medidas urgentes contra el cambio climático

Particularmente, los países con una infraestructura sanitaria débil, en su gran mayoría los que tienen sus economías en desarrollo, disponen de menos posibilidades para dar respuestas a los efectos adversos.

Para Bidegain, Uruguay no está del todo preparado para enfrentar las consecuencias que arrastra el cambio climático.

Responsables y víctimas

El cambio climático es un fenómeno tan viejo como la tierra. La diferencia es que, antes de la existencia del humano, las modificaciones climáticas se producían de manera natural: por influencia del sol, por erupciones volcánicas o procesos geológicos. Pero con la llegada del humano y su intervención los cambios en el clima pasaron a obedecer a otras razones y a tener otras dinámicas.

"Particularmente, el cambio climático que conocemos hoy ha demostrado modificaciones muy bruscas en cortos períodos de tiempo, que nada tiene que ver con los cambios que se produjeron antes", apuntó la presidenta del Inumet. Y agregó: "Todo esto es necesariamente por culpa de la actividad humana".

Desde la Revolución Industrial, momento en que el desarrollo económico de las sociedades pasó de un esquema agricultor y artesano al formato de la fábrica, hasta la actualidad la actividad huamana se volvió decisiva. La quema del carbón comenzó a ser la fuente para producir energía, y posteriormente se sumó el petróleo y el gas metano, entre otros combustibles.

"El aumento de las temperaturas en el mundo es la consecuencia del calentamiento global que surge por la emisión de gases que hacen las industrias, los hogares y el transporte", aseguró Bidegain y recordó que cada vez que la gente consumo está contribuyendo a que aumente el efecto invernadero. "Todos nosotros somos consumidores de energía y de recursos, por lo tanto tenemos una cuota de responsabilidad en lo que hoy sufre el planeta", dijo.

Parecería que los estados comenzaron a tomar plena conciencia del problema. En algunos documentos confeccionados por gobiernos de potencias mundiales comenzó a aparecer el cambio climático identificado como una amenaza para la seguridad nacional. Las preocupaciones desembocaron en el celebrado acuerdo de París que incluyó a todos los estados poderosos. Pero los esfuerzo se fueron al tacho de basura cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que se retiraría de la iniciativa multilateral.

"Es muy importante intentar amortiguar o reducir la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera porque dentro de pocas décadas puede ser demasiado tarde", advirtió Bidegain.

Renom entiende que el tema trasciende al clima y tiene que ver con la conciencia íntima de las personas. "Falta mucha cultura en este sentido. Lo que sucede hoy no es únicamente por la basura de las fábricas, es también por la basura que tenemos en casa, por la eficiencia energética que no priorizamos y porque elegimos viajar en auto antes que usar el transporte público. Hay muchos hábitos que surgen de uno mismo, y ahí también es importante hacer el clic", señaló.

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Como país pequeño, Uruguay es uno de los tantos que paga los plato rotos. El director de la Secretaria Nacional de Ambiente, Agua y Cambio Climático, Carlos Colacce, dijo a El Observador qu el país hizo todos los deberes. "Somos buenos alumnos, pero lamentablemente lo que hacemos nosotros no le mueve las agujas al mundo", dijo.

"Todas las emisiones y las circunstancias adversas que se han creado son responsabilidad de quienes las produjeron, y en su inmensa mayoría, son las economías desarrolladas del primer mundo", inidcó el jerarca.

Colacce dijo que el 90% de las energías que se generan en Uruguay son producidas sin consumo de combustible. "Casi todo es energía renovable, algo que no sucede en el resto del mundo", distinguió

Según los ecologistas, el cambio climático constituye la mayor amenaza medioambiental que azota al planeta y sus consecuencias pueden ser irreversible. Para algunos, los cambios bruscos de temperatura son solo un primer síntoma.

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