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Los dados estaban echados desde antes de la votación del Senado que tal como estaba previsto aprobó ayer, por amplísima mayoría de 23 a 8, el proyecto que establece el matrimonio entre homosexuales, un reclamo que vino “de la sociedad” según lo destacó la senadora Constanza Moreira (MPP). El debate fue respetuoso, no hubo voces alzadas y varios de los discursos fueron leídos por parte de senadores que no tienen esa costumbre. Pero esta vez sentían que estaban ante un tema delicado y no querían utilizar ningún término que pueda ser considerado discriminatorio. Es que la discriminación a los homosexuales ocupó el centro del debate.

Los partidos no tuvieron unanimidad, salvo el Frente Amplio que la logró luego que el senador Carlos Baraibar, que se opone al proyecto, anunció que pedía licencia y se fue. Tampoco estuvo en sala el líder de Vamos Uruguay, Pedro Bordaberry, quien según dijo su entorno a El Observador, pidió el día libre para preparar la interpelación que realizará hoy al ministro Fernando Lorenzo (Economía). Su suplente Ruben Rodríguez, que se pasó a Propuesta Batllista, votó para apoyar el proyecto.

El irse y votar “con los pies”, fue criticado por el senador Gustavo Penadés. “No comparto permitir que se diga una cosa en sala y luego levantarse y mandarse mudar”, afirmó el herrerista. El único colorado que votó en contra fue Alfredo Solari mientras su colega de partido, Ope Pasquet fue quien arrancó un aplauso de la barra, el único que hubo, previo a la advertencia de Danilo Astori de que no permitiría ese tipo de manifestaciones.

Los senadores presentaron sus argumentos hablando de derechos, de libertades, de igualdad, de discriminación, de sufrimiento, de la invisibilidad a la que son sometidos los homosexuales y varios mencionaron que en el fondo se trata de construir una sociedad “más tolerante”. Pasquet pidió “confianza en las soluciones de libertad”.

Un par de veces la sesión estuvo a punto de quedar sin quórum y el vicepresidente Danilo Astori hacía sonar una campana en el ambulatorio del Palacio Legislativo que invitaba a los legisladores a ingresar a sala. El debate prosiguió sin pausa.

Los que se opusieron al proyecto basaron sus críticas en “las diferencias que se quieren equiparar” entre un matrimonio de gays y el tradicional de mujeres y hombres. Sin embargo, los que votaron negativamente expresaron su disposición a votar un nuevo contrato con un nombre diferente a matrimonio. También marcaron falencias del texto por no contemplar “el interés superior del niño” que podrá ser adoptado por parejas de homosexuales.

La sesión fue seguida desde las barras por un público que tuvo expresiones de cariño, hombres que se besaron con un piquito, mujeres lesbianas abrazadas, y ropas con los colores del arcoiris que identifican a la comunidad gay. Los festejos de ese colectivo que reivindica sus derechos deberán esperar ahora a que en este mes Diputados levante las modificaciones que introdujeron los senadores.
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