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Los servicios de inteligencia estadounidenses afirmaron este lunes que Irán habría detenido en 2003 sus planes para dotarse de armas nucleares y que parece menos decidido a fabricar bombas atómicas.

El informe parece darle simultáneamente argumentos a los defensores y a los adversarios de la política estadounidense respecto a Irán.

Inmediatamente después de que se divulgara el informe, la Casa Blanca urgió a la comunidad internacional a "aumentar la presión" sobre Irán, en momentos en que Estados Unidos exige nuevas sanciones internacionales contra Teherán.

El informe indica que tenía "mucha confianza" en que Irán detuvo su programa de armas nucleares a fines de 2003 y "moderada confianza" en que ese programa no se reinició al menos hasta mediados de 2007.

Sin embargo, los servicios de inteligencia opinan "con un grado de confianza que va de moderado a elevado que Teherán mantiene abierta, como mínimo, la opción" de un arma nuclear.

Pero enriquecido al 90%, el uranio puede servir asimismo como material para una bomba atómica.

Ante la persistencia del régimen de Teherán de desafiar las exigencias del Consejo de Seguridad, el gobierno estadounidense presiona para que se apruebe un tercer paquete de sanciones.

Tampoco excluye que Irán haya adquirido o pueda adquirir en el futuro un arma nuclear o el material fisible para una bomba.

Irán era presidido en 2003 por el reformista Mohammad Jatami, reemplazado luego por el ultraconservador Mahmud Ahmadinejad, cuyo acceso al poder coincidió con un considerable endurecimiento.

Según él, el informe confirma el peligro y la pertinencia de la estrategia estadounidense, que combina presión y diplomacia: "la comunidad internacional tiene que acentuar la presión sobre Irán --con aislamiento diplomático, sanciones de la ONU y otras presiones financieras-- e Irán tiene que decidir si quiere negociar una solución".

(AFP)

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