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"La investigación y el desarrollo forman parte de nuestro interés nacional e Irán no cambiará de opinión", declaró el principal nuclear iraní, Ali Larijani, en una conferencia de prensa en Teherán.

El Consejo de Gobernadores de la AIEA iniciará el lunes en Viena una reunión para examinar si Irán ha adoptado la petición del organismo internacional de suspender todas sus actividades de investigación vinculadas esencialmente con el enriquecimiento de uranio.

Pero Teherán ha reanudado desde entonces el enriquecimiento a pequeña escala con un objetivo declarado de "investigación" al introducir gas de hexafluoruro de uranio en 10 centrifugadoras.

Para Washington, la reunión del lunes permitirá "evaluar los progresos, o la falta de los mismos, realizados por Irán para responder a las peticiones formuladas por el (ejecutivo de la AIEA) en la última reunión del 4 de febrero", afirmó el viernes Adam Ereli, un vocero de la diplomacia estadounidense.

Con esta medida, Estados Unidos pretende disuadir a Teherán de proseguir con sus actividades nucleares, algo que, en cambio, los iraníes parecen no estar dispuestos a aceptar.

Mientras los europeos han multiplicado los llamamientos a Irán para que se ajuste a las peticiones efectuadas en el marco de la AIEA, Assefi advirtió que "si el ambiente se tensa (en la AIEA) saldrá perdiendo la otra parte. La República Islámica no será la única que pierda".

"No tenemos ningún interés en usar el arma petrolífera porque respetamos la seguridad psicológica de la comunidad internacional", pero "naturalmente, si ésta cambia la situación, ello influirá automáticamente" en la posición de Irán, advirtió.

Irán respondió a la resolución del 4 de febrero anunciando el final del régimen de control reforzado de su programa nuclear efectuado por la agencia de seguridad de la ONU y poniendo en marcha el enriquecimiento de uranio.

(AFP)

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