Tras acordar que se "desconoce" a Calderón debido a que considera "espurio" su triunfo en las urnas, el movimiento de López Obrador entró en una nueva etapa que incluye -según el político- "la renovación tajante de la vida pública" en México.
Tras acordar que se "desconoce" a Calderón debido a que considera "espurio" su triunfo en las urnas, el movimiento de López Obrador entró en una nueva etapa que incluye -según el político- "la renovación tajante de la vida pública" en México.
En la asamblea masiva del sábado, denominada Convención Nacional Democrática, centenares de miles de personas votaron alzando las manos 12 objetivos con los que la izquierda quiere transformar al país.
"Buscamos una sociedad verdaderamente justa, (...) que se eleve a rango constitucional el estado de bienestar", se respondió el político.
El editorialista Ricardo Alemán consideró que la convención, instituida como un movimiento que se reunirá periódicamente, es un "barco" que el político de izquierda utilizará con miras a la formación de un nuevo partido.
Los miles de asistentes a la convención se negaron a aceptar que Carlos Imaz formara parte de las "comisiones" del movimiento, debido a que este militante del PRD se vio involucrado en 2004 en un escándalo de corrupción.
Esta no fue la única contradicción de la "democracia deliberativa" que enarbola el ex alcalde de la ciudad de México, pues en su alocución final López Obrador afirmó rechazar a las instituciones, aunque también aseguró que le dará "un seguimiento puntual al ejercicio del presupuesto" del gobierno.
Según el analista Jorge Medina "es verdad que en este proceso electoral buena parte de la sociedad política redescubrió la díada derecha e izquierda", pero en su opinión ésta "tendrá entre los ciudadanos una postura temporal".
"Volver a establecer la lucha entre liberales y conservadores (...) es una idea anticuada de regresar al siglo XIX, como si no hubiera habido Revolución mexicana", dijo el autor de "La región más transparente".
(AFP)