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Japón entreabre la puerta a los trabajadores inmigrantes

El país asiático registró un marcado aumento de empleados foráneos, tendencia que se potenciará con la nueva normativa.

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10 de agosto de 2018 a las 05:00

En Japón cada vez son más los extranjeros que trabajan en tabernas y restaurantes o como dependientes y enfermeros, debido a la gradual apertura de un país apremiado por la falta de mano de obra y donde la inmigración sigue siendo un tabú.

El país asiático, históricamente blindado ante la entrada de extranjeros, ha registrado un marcado aumento en el número de empleados foráneos durante los últimos años a raíz de medidas específicas del gobierno para satisfacer la demanda laboral, una tendencia que se potenciará aún más con una nueva normativa.

En Japón había 1,28 millones de trabajadores extranjeros en 2017, lo que representa un 2 % de la mano de obra total y el doble que cinco años antes, según datos del Ejecutivo, que no obstante mantienen al país como una las naciones desarrolladas con menor proporción de empleados foráneos.

El gobierno que lidera el conservador Shinzo Abe acaba de sacar adelante una reforma legislativa destinada a incrementar esa cifra en 500 mil personas para 2025, mediante la flexibilización de requisitos de entrada y de residencia para trabajadores extranjeros poco cualificados.

Esta medida entrará en vigor en 2019 y está dirigida principalmente a atraer a más inmigrantes del sudeste asiático a sectores como la agricultura, la enfermería, la construcción, el cuidado de ancianos o el trabajo doméstico, en los que la escasez laboral es más acuciante. Además de una creciente carestía de mano de obra, el acelerado envejecimiento demográfico del país y su baja natalidad presentan un preocupante horizonte.

El año pasado hasta 114 compañías niponas se vieron obligadas a cesar sus actividades por falta de trabajadores, según datos de la consultora nipona Teikoku Data Bank, 44 % más que en 2016 y la mayor cifra del último lustro.

Consciente de que la inmigración es un tema delicado para una sociedad poco acostumbrada a convivir con extranjeros, el Gobierno ha optado por un enfoque discreto y pragmático con acciones puntuales dirigidas a cubrir la demanda, y que al mismo tiempo mantiene fuertes barreras para la permanencia de los inmigrantes.

Organizaciones humanitarias y expertos han criticado esta estrategia hecha a medida de las empresas y de la coyuntura económica, y señalan la ausencia de políticas destinadas a fomentar la integración y a permitir su estancia en el país largo plazo.

"El gobierno carece en realidad de una política migratoria. Simplemente improvisa medidas en función de lo necesario en cada momento", señala Jeff Kingston, director de Estudios de Asia de la Universidad Temple de Japón. "Japón quiere trabajadores inmigrantes, pero no desea tener a una amplia comunidad de extranjeros residiendo a largo plazo", explica.

La nueva normativa que entrará en vigor en 2019 permitirá extender de cinco a diez años los visados de trabajo para inmigrantes poco calificados. (EFE)
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