Las dos carasCon posibilidades reales de conducir hoy a la primera mujer presidenta de Perú, la familia Fujimori sigue marcando el pulso de la vida política peruana.
Durante ese periodo, Alberto Fujimori declaró una guerra sin cuartel a Sendero Luminoso y con ayuda de su mano derecha, Vladimiro Montesinos, se perpetraron en Perú todo tipo de violaciones de los derechos humanos, sobornos, chantajes y
corrupción.
La sombra de un enfermo Fujimori, de 77 años, sigue persiguiendo indeleblemente a la aspirante a convertirse en la primera mujer en dirigir los destinos de Perú. Para bien y para mal.
Para bien, porque muchos analistas consideran que buena parte de las preferencias que le otorgan los sondeos, es voto cautivo heredado de su padre, quien se atribuye haber acabado con la violencia y la inseguridad que generaba Sendero Luminoso. En la actualidad, uno de los principales retos para el nuevo gobernante de Perú será controlar al crimen organizado (ver nota aparte).
Y la figura de su padre también la persigue para mal, porque muchos temen que si llega al poder, Keiko indulte a su padre, como prometió en su anterior campaña presidencial –lo que le hizo perder la apuesta– permitiendo que lo peor del fujimorismo vuelva a ese país.
En Perú, la polarización se percibe incluso entre los chamanes andinos: "Keiko, ya es su hora, porque la madre naturaleza está resentida de los varones", auguró el brujo Feliquis en una ceremonia en Lima. "Hemos puesto una mesa blanca para dar contra a la magia negra que quiere que (PPK) pierda las elecciones", replicó el chamán Victor Estrada.
El dilema mineroEl próximo presidente del Perú deberá resolver históricas demandas sociales y ambientales de comunidades andinas que se oponen a la minería en sus territorios, si es que pretende reactivar proyectos clave que impulsen el crecimiento económico. La minería representa casi el 10% de su PIB. En los últimos años se han paralizado o retrasado una decena de proyectos mineros, con inversiones por US$21.500 millones.