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Una de las cosas más difíciles de gestionar es, sin dudas, la innovación, dentro de la empresa y dentro de un país”, aseguró el presidente de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), Rodolfo Silveira.

La ANII es una institución nueva para Uruguay –tiene poco más de cuatro años de funcionamiento efectivo–, pero justamente por tratarse de una agencia de innovación, sus directores entienden que es muy importante que desde su interior se monitoreé y re piense constantemente su trabajo, siendo capaz de corregir a tiempo aquellas cosas en las que se percibe una oportunidad de mejora. En ese marco es que la ANII comenzó el año pasado una reestructura y además retomará el trabajo que venía desarrollando hasta el mes pasado el Programa Emprender, para liderar la articulación del ecosistema emprendedor uruguayo.

“La Agencia muchas veces es vista desde afuera como un organismo de financiación o subsidios, pero es mucho más que eso. Pretende llevar la innovación al sector productivo, colaborando con el gobierno y articulando a diferentes actores: es imposible pensar a la Agencia sin pensar en la Universidad de la República, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria o las universidades privadas”, subrayó Silveira. Justamente por toda la experiencia generada con los actores del sistema nacional de innovación y los emprendedores, por articular trabajos conjuntos y generen sinergia, es que la ANII se propone liderar el Programa Emprender y ocupar el espacio que deja la exitosa experiencia de la Red Emprender , que culminó con su actividad en agosto, luego de prolongar por cinco meses las actividades que tenía previstas.

Experiencia y cambios

El nuevo Programa Emprender, liderado por ANII, conservará algunas de sus características esenciales, según informó Silveira. La intención es aprovechar las lecciones aprendidas en los años que se desplegó la iniciativa.

Hasta el momento no ha entrado en la discusión cómo será la estructura del personal –si seguirá trabajando el equipo que lideró el Programa Emprender– y la locación física del programa, que funcionaba en el edificio de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND), donde también están instaladas las oficinas de la ANII.

Sí se pretende que el Fondo Emprender continúe vinculado al plan de acción que liderará la ANII, y conserve su estructura. Se trata de un fondo de capital semilla creado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento(CAF), la CND, Fundación Avina, Prospéritas Capital Partners e inversores privados uruguayos, que formó parte del Programa Emprender desde los inicios y cuyo cometido es apoyar financieramente a distintos emprendimientos.

Aunque recién se están comenzando a trazar las líneas de trabajo, las prioridades pasarán por la atención de los emprendimientos inclusivos y el apoyo de las incubadoras de negocios.

“Aún estamos en la etapa de diagnóstico, pero vamos a apoyar fuertemente el desarrollo de por lo menos dos incubadoras en el interior del país”, anunció Silveira. Todavía no está definido si se reforzará los ya existentes en Paysandú y Maldonado, o se crearán nuevos proyectos de incubadoras.

Alineados con las políticas de los gobiernos locales, que según enfatizó Silveira son quienes mejor conocen el territorio, tratarán de generar iniciativas que produzcan trabajo genuino, con el objetivo de retener a la población en el interior con trabajos dignos. “Casi con seguridad, a la inmensa mayoría de las personas originarias del interior le gusta el lugar donde nació y es mucho más difícil hacer el traslado al revés”, aseguró.

Otro de los cambios que se introducirán en el Programa, tiene que ver con el aprovechamiento de algunas herramientas más modernas en el manejo del emprendedurismo.

“Muchas iniciativas estuvieron muy atadas a la TIC’s, lo cual es lógico porque es un sector que se presta mucho para esto, pero vamos a desarrollar algunas cosas en áreas no tradicionales como el turismo”, indicó Silveira.

Una de las preocupaciones esenciales es tratar de acercar el emprendedurismo a los programas de enseñanza. La Agencia trabaja con el convencimiento de que la inquietud por emprendeder debería estar presente desde los programas escolares, pasar por la enseñanza secundaria y con mucho énfasis en las carreras universitarias.

“Tendemos a tener una formación en Uruguay que aspira a formar empleados, más allá de que tengan título universitario. Pero son pocas las carreras en las cuales existe realmente la preocupación por generar espíritu emprendedor”, indicó Silveira.

Para llevar adelante estas iniciativas, la ANII está sosteniendo conversaciones con el BID para ajustar el presupuesto.

Mirando al futuro

Para Silveira, una agencia de innovación tiene la obligación de plantearse a largo plazo cómo evolucionará la tecnología y la innovación; es por eso que están planteados posibles escenarios para los años venideros.

La Agencia está en constante interacción con el Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología, y Silveira cree que también deben ser capaces de proporcionar insumos técnicos a los actores políticos para que se adopten las mejores políticas posibles en esta área.

Estas fueron las razones por las cuales la ANII decidió, después de cuatro años de funcionamiento, reestructurar su coordinación interna y recomponer algunos sectores.

“No es fácil gestionar la innovación, lleva bastante pienso, pero fundamentalmente mucho trabajo”, comentó Silveira.

Las ventajas de ser una institución relativamente joven, aseguró, les permite que ese proceso de reajuste se haga naturalmente: “las personas aquí están acostumbradas a cambiar o asumir nuevas funciones y desafíos. Saben que los instrumentos y herramientas cambian durante el transcurso de su aplicación”.

El cambio estuvo basado también en el criterio de que podían tener una mejor agencia y más al día con las necesidades que plantea fundamentalmente la formación de recursos humanos –uno de sus principales focos de trabajo–, en general de alta calificación, sin descuidar la formación de recursos técnicos (ANII tiene programas de tecnicaturas con UTU) y por otro lado todo lo que tiene que ver con el apoyo a empresas.

Más flexibles

“A veces se le cargan las tintas a los empresarios y se dice que Uruguay no tiene empresarios innovadores. Es cierto, no es fácil, pero también es verdad que hay mucha gente que apuesta a la innovación y al riesgo”, enfatizó Silveira. Más de 300 proyectos fueron aprobados por la Agencia hasta el momento.

Ahora los programas de apoyo de ANII, que contemplan herramientas para jóvenes emprendedores hasta subsidios a empresas innovadoras, para fomentar la incorporación de conocimiento al sector productivo, han sufrido algunos ajustes.

A su vez, se crearon otros instrumentos, como el recientemente presentado fondo Orestes Fiandra, en el cual la Agencia comparte riesgos con el empresario que apuesta a un proyecto con un alto grado de incertidumbre. El instrumento -dirigido a empresas privadas e innovadoras- otorga un financiamiento máximo de US$ 1 millón. Según Silveira, los otros instrumentos de apoyo a jóvenes empresas y emprendedores comenzaron a flexibilizarse, dado que en los comienzos de la Agencia se trabajó mucho a “ensayo y error”. Los instrumentos están siendo modificados para poder atraer a un mayor número de empresarios que apuesten al desafío y al riesgo de montar una empresa. ANII está tratando de que las herramientas sean más atractivas desde el punto de vista de su formulación, seguimiento y monitoreo. Los programas de apoyo a emprendedores y jóvenes empresas de la ANII buscan promover la creación y el desarrollo de nuevos proyectos de negocios que se propongan comercializar productos o servicios innovadores. El apoyo económico que brinda la Agencia aumentó en el 2012 y puede alcanzar hasta el 80% del costo total del proyecto presentado, con un monto máximo de subsidio de US$ 25.000.

Sortear el valle de la muerte

Conjuntamente al aumento del monto, que antes equivalía a US$ 20.000, otra novedad que implementa el programa de Jóvenes emprendedores innovadores es la posibilidad de extender el proyecto un año más con las mismas condiciones que se acuerdan al recibir el apoyo de ANII por el primer año del proyecto. Esta modificación, según la ejecutiva del área de operaciones de ANII, Luciana Balseiro, se produjo atendiendo a la cantidad de buenos proyectos que llegaban y teniendo en cuenta las dificultades de los emprendedores cuando atraviesan la etapa conocida como “el valle de la muerte” -entre el segundo y quinto año de existencia del emprendmiento-. “Tratamos de acompañar financieramente para que lo puedan transitar de mejor manera”, explicó.

Las inscripciones a los programas están abiertas durante todo el año. Para solicitar financiamiento los requisitos son no superar los 35 años y poder acreditar que se poseen las capacidades y los conocimientos para poner en marcha el proyecto. Además,se deberá contar con el respaldo de una institución patrocinadora (organizaciones sin fines de lucro que se especializan en crear, desarrollar y acompañar emprendmientos) que lo acompañe en el proceso de maduración hacia el plan de negocios. “Estamos buscando modelos de negocio innovadores, robustos y propuestas de valor”, indicó Balseiro.

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