ver más

Al ministro de Economía, Mario Bergara, le encantaron los sándwiches de jamón y queso. Uno a uno, vació los platos. Mientras afuera de la sala los demás ministros se acomodaban en la primera fila de la baranda del primer piso del hotel Four Points para escuchar el discurso que Tabaré Vázquez daría en planta baja, Bergara, adentro de la sala, charlaba con el ministro de Transporte, Enrique Pintado, y bajaba los sándwiches con jugo de naranja.

Por esa mesa desfiló el gabinete ministerial y la dirigencia del Frente Amplio, entre abrazos y felicitaciones. Algunos se acomodaron frente a los televisores para seguir minuto a minuto las novedades que transmitían los canales. Otros prefirieron desatar la alegría temprano y formaron así una improvisada barrabrava bullanguera contra las barandas.

El senador comunista Eduardo Lorier estaba más eufórico que el célebre gordo de la Colombes el día que Peñarol goleó 5 a 0 a Nacional. “¡Vamo’ a cantar!”, gritaba una y otra vez el legislador. El senador socialista Daniel Martínez, a su izquierda, y el diputado Julio Bango, a su derecha, le seguían el tren y lideraban los cánticos. “Y ya lo ve, y ya lo ve, el presidente es Tabaré”, coreaba la barra. “Dale que esto es la Colombes”, repetía Lorier. Y cuando sonaba el jingle, saltaba y aplaudía.

A unos metros, también en primera fila pero con un estilo calmo, más cercano al público de la tribuna Olímpica, los ministros Eduardo Bonomi, Francisco Beltrame y Ricardo Ehrlich se limitaban a aplaudir al ritmo de la barra principal. Detrás, apoyado en la pared y apartado del resto, Víctor Semproni, que renovó su banca en Diputados en las elecciones de octubre, se mantenía serio y en silencio.

En la baranda de enfrente, también en primera fila, la diputada Susana Pereyra comandaba la barra y movía las banderas. Cuando Vázquez empezó su discurso, la dirigencia quedó en silencio, escuchó y celebró con aplausos algunos pasajes.

El expresidente de Paraguay, Fernando Lugo, se paró en puntas de pie para tomar fotografías de la fórmula presidencial con su celular. El exmandatario paraguayo se mostró feliz con el resultado porque un nuevo gobierno de Vázquez dará “” a los planes sociales. La presencia de Lugo, y en particular su sorprendente descendencia, generó varias bromas entre los ministros.

El embajador de Venezuela, Julio Chirino, también estuvo presente en el primer piso y repartió abrazos.

Al finalizar el discurso de Vázquez, ministros y legisladores salieron caminando hacia la puerta y el ascensor para escuchar el segundo discurso que el presidente electo daría minutos más tarde a dos cuadras del hotel, en la explanada de la Intendencia de Montevideo. En el pasillo del primer piso del hotel Four Points, a contramarcha del resto se apostó el exsenador Mariano Arana, que saludó uno a uno a los demás dirigentes, entre ellos, al exministro de Transporte, Víctor Rossi. “Siempre sos barrabrava, en todos lados”, le dijo Arana a Susana Pereyra. La diputada es fanática de Peñarol y tiene un vínculo cercano a su barrabrava. La esposa de Bonomi respondió con una sonrisa.

La alegría de la diputada Pereyra llamó la atención de varios presentes. “No bailaste como Susana”, le comentó antes de bajar las escaleras un militante a Bonomi. “No, no”, respondió el ministro.

La fiesta siguió después sobre el escenario de la avenida 18 de Julio, donde Lorier comandó otra vez la alegría.

Seguí leyendo