La policía española encontró un artefacto explosivo, posiblemente de la organización terrorista ETA, en el techo de la cancha de baloncesto Palau Sant Jordi unos días antes de que comenzaran los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, aunque nunca pudo determinarse su autoría.
La bomba que pudo impedir el equipo de los sueños
Veinte años después de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, se reveló que la policía encontró un artefacto explosivo en la sede de básquetbol días antes de la competencia