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A pesar de que por primera vez en diez años la inflación en Brasil superó el ritmo de aumento de los precios en Uruguay, el fuerte repunte del dólar en la mayor economía latinoamericana llevó a que la competitividad uruguaya con ese mercado se encontrara el mes pasado en niveles mínimos desde 2002. En lo que va del mes, esa tendencia se acentuó.

Los analistas privados ven con “preocupación” el rezago cambiario de Uruguay, que ya impacta a empresas que locales que dependen del mercado norteño.

El Poder Ejecutivo admitió en esa línea que sigue con atención la evolución del los vecinos por su impacto en la economía uruguaya. La contracara de la coyuntura actual es el “abaratamiento” de los destinos brasileños para los turistas uruguayos (ver aparte).

El Índice de Tipo de Cambio Real de El Observador (ITCR-EO) –que mide la relación entre el aumento de los precios en Uruguay y sus principales socios comerciales, evaluados en la misma moneda– mostró en febrero un deterioro de 6,7% interanual con relación a Brasil, tras una recuperación de 1,3% en el primer mes del año.

A su vez, los datos preliminares profundizan el declive en lo que va del mes con una caída de 16,8% respecto a marzo del año pasado.

En tanto, aunque el indicador general mostró un aumento de 3,3% a un ritmo de crecimiento interanual menor respecto a enero, el nivel competitivo se mantuvo incambiado. La recuperación registrada frente a Argentina, Estados Unidos y China permitió que el indicador no cayera.

Una disminución en el ITCR-EO indica que los productos de plaza se encarecen respecto a los principales socios comerciales que releva el indicador, por lo que la producción del mercado local tiene menos ventaja para colocarse en el exterior y pierde posicionamiento en plaza frente a la competencia de bienes importados.

Así, mientras que el mes pasado el dólar valorizó en plaza 0,8%, en Brasil la moneda estadounidense se apreció 10,5% en el mismo período. De este modo, la paridad cambiaria del dólar en Uruguay en relación a Brasil registra desde agosto un continuo deterioro y mostró una caída de 6,9% en la medición interanual.

Por otro lado, aunque en febrero el ritmo de aumento de los precios en Uruguay fue menor al que se verificó en Brasil por primera vez desde diciembre de 2005 (7,4% frente a 7,7%, respectivamente en los 12 meses) , esa leve ventaja para la economía local se disipó completamente con la evolución del dólar en cada mercado.

La combinación de esas variables llevó a que Uruguay tuviera el nivel más bajo de competitividad frente a segundo socio comercial desde junio de 2002. El declive se acentuó en lo que va de marzo, ya que mientras en Uruguay el dólar se valorizó 3,4%, en Brasil el incremento fue de 10,2%.

Necesidad de ajustar
Entre de los analistas privados hay consenso sobre la “preocupación” que genera un rezago cambiario con Brasil. Para el economista Alejandro Cavallo de Equipos Consultores, la situación del tipo de cambio bilateral “es preocupante” ya que “estamos en los peores niveles desde hace más de una década”. Asimismo, recordó que en el vecino país las subas del tipo cambio son permanentes. “Cuando se produce una suba de importancia en el tipo de cambio en el país norteño, en general vemos que los precios en dólares caen en forma duradera”, explicó a El Observador.

Según Cavallo, si bien la inflación en Brasil está por encima del rango meta del gobierno, “no parece que acompañe toda la suba que ha tenido el dólar (al menos este año) y por lo tanto, salvo que el real vuelva a fortalecerse, tendremos una caída duradera de precios en dólares en Brasil”, estimó.

De confirmarse, afirmó, se “impone una presión deflacionaria” sobre el mercado de bienes transables, especialmente los que se comercian en la región. “Esta presión se traducirá en menor actividad exportadora, caídas de precios y/o rentabilidad de exportadores uruguayos. Y de persistir, contribuirá a la corta o a la larga, a una suba más acelerada del tipo de cambio en Uruguay”, aseguró.

En tanto, en una columna de opinión el socio de la consultora Deloitte, Pablo Rosselli, advirtió la semana pasada sobre el rezago cambiario que Uruguay enfrenta con Brasil.

Escribió que “postergar” ese ajuste del tipo de cambio puede conducir a una mayor desaceleración económica en Uruguay y a una “innecesaria pérdida de puestos de trabajo. Todavía estamos a tiempo pero los datos del marco externo más recientes nos dicen que ese tiempo se va acortando”, alertó.

En la misma línea, el economista de CPA-Ferrere, Alfonso Capurro, comentó en una presentación la pasada semana que “preocupa la foto del equilibrio del sector externo de cara al 2016. (...) En la medida en que Uruguay no pueda corregir sus precios relativos, es probable que esta tendencia se consolide hacia 2016 y eventualmente nos pueda generar algún estrés”.

Alerta e impacto
El gobierno uruguayo monitorea con atención el desempeño de gigante regional.
Tanto el vicepresidente Raúl Sendic, como el ministro de Economía, Danilo Astori, se expresaron en ese sentido en el Consejo de Ministros que se llevó a cabo el lunes y ayer en Maldonado.

“Argentina y Brasil están con grandes problemas y eso indefectiblemente tiene impacto sobre la economía uruguaya”, admitió Sendic.

La semana pasada El Observador informó sobre varios sectores industriales que ya estaban acusando el impacto de la fuerte depreciación brasileña, ya sea con caída en sus valores de exportación o con la cancelación de negocios, como la industria automotriz, plástico, lácteos, carne ovina y arroz.

Turismo en ese mercado se abarata 27% en marzo
Como contraparte de la caída de la competitividad, el poder de compra de los uruguayos en Brasil viene en aumento por quinto mes consecutivo y mantiene la tendencia en lo que va de marzo. Así, según el Índice de Capacidad de Consumo en el Exterior de El Observador (ICCE-EO), el poder adquisitivo de los turistas locales en ese destino se incrementó 14,8% en febrero respecto a igual mes del año pasado, mientras que los datos preliminares del indicador muestran que en lo que va del mes, el poder de compra se incrementó 26,9%. Se trata de la mayor suba desde al menos 2006, cuando hay registros comparables.

Ese abaratamiento para los uruguayos en Brasil ya tuvo efectos en el turismo hacia ese destino. Según informaron las agencias de viajes, los paquetes para Semana Santa a tierras brasileñas se agotaron en su totalidad, alentados por la ventaja cambiaria. Además, los turistas uruguayos están optando por otros destinos más lejanos a los clásicos de Río Grande del Sur o Florianópolis.

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