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Con la final del Mundial de Fútbol como ocasión, los presidentes de Rusia y Alemania, Vladimir Putin y Angela Merkel, ayer se encontraron y hablaron sobre el devenir de Ucrania. El mismo asunto será tratado también en un encuentro que Putin mantendrá hoy con su par brasileña, Dilma Rousseff, antes del comienzo mañana de la cumbre de países BRIC.

En las imágenes que transmitió ayer la televisión se pudo ver que en el palco principal del Maracaná se encontraron varias figuras estratégicas de la geopolítica actual. Las fechas quisieron que hubiera una cierta coincidencia entre el final del campeonato
–que acercó a la canciller alemana a América Latina– y la cumbre del grupo que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que se inaugura mañana.

La coincidencia sirvió para que la mayoría de los líderes de los BRIC fueran al partido y al almuerzo que ofreció previamente Rousseff a sus colegas. Allí, Putin aprovechó a departir con la alemana, pues sus dos países están en el grupo de contacto que intenta una salida negociada al conflicto de Ucrania, sumida en levantamientos independentistas desde noviembre pasado.

En realidad el encuentro fue antes y en privado, en el Palacio de Guanabara, la sede de la gobernación de Río de Janeiro.

“Tanto Putin como Merkel destacaron la necesidad de retomar urgentemente el trabajo en grupo en Ucrania, posiblemente mediante una videoconferencia”, afirmó el vocero del presidente ruso, Dmitry Peskov, en declaraciones a los periodistas tras el encuentro.

Según el portavoz, ambos coincidieron en que el reinicio de las iniciativas internacionales para buscar una solución al conflicto en Ucrania exige previa y “rápidamente” un cese al fuego de las tropas ucranianas y de las milicias separatistas prorrusas.

Como los separatistas alegan que no pueden salir de la ciudad de Donetsk para acudir a las citas propuestas, el gobierno de Ucrania admitió la posibilidad de que puedan participar en la ronda de conversaciones mediante videoconferencia. En el grupo de contacto, además del gobierno de Ucrania, los separatistas ucranianos y Rusia, está la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Peskov agregó que para Putin y Merkel el conflicto en Ucrania tiende a “degradarse” aún más y por eso es necesario reforzar los esfuerzos por la paz.

Merkel, que ha tenido varios contactos telefónicos con Putin para discutir la crisis en Ucrania, le ha pedido al presidente de Rusia que use su influencia sobre las milicias separatistas para que pongan fin a los combates.

Diálogos con Rousseff

La agenda de Putin para hoy tiene en su centro un encuentro con la mandataria brasileña, con quien repasará la agenda bilateral antes de la VI Cumbre del grupo BRICS.
Frente al conflicto en Ucrania que aparece como telón de fondo de la visita de Putin, el gobierno de Rousseff se ha mantenido “neutral” y ha instado a lograr una “solución negociada”.

La posición de Brasil es incómoda, pues si bien mantiene unas relaciones privilegiadas con Rusia, incluso a través de los BRICS, también son muy estrechos sus vínculos con Ucrania, país con el que está asociado en un ambicioso programa espacial.

Fuentes oficiales brasileñas comentaron a la agencia EFE que Rousseff prefiere evitar referencias al conflicto de Crimea, aunque calculan que Putin podría citarlo en la reunión y aclararon que, si fuera el caso, la mandataria reiterará su consejo respecto a una salida negociada.

El principal interés de Brasil de cara a esta visita de Putin es la relación comercial con Rusia, que, según coinciden ambos países, no ha desarrollado aún todo su potencial.
Según datos oficiales brasileños, el comercio bilateral alcanzó el año pasado la suma de US$ 5.560 millones, aunque la meta de ambos países es que llegue a los US$ 10.000 millones anuales en el corto plazo.

Brasil también quiere dotar a sus exportaciones hacia Rusia de un mayor valor agregado y tener una posición más fuerte en el mercado ruso, en el que sus productos representan sólo el 2 % de las importaciones y se limitan a materias primas y alimentos.

Rusia, por su parte, apunta a fortalecer sus posiciones en Brasil en el área de defensa y concretar algunos negocios ya adelantados en el marco de un programa de modernización que el Gobierno de Rousseff ha diseñado para las Fuerzas Armadas.

Tras su reunión en Brasilia, Rousseff y Putin viajarán a la cumbre en Fortaleza y el miércoles ya estarán de vuelta en Brasilia, donde comenzará la primera cumbre entre los BRICS y los países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

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