El descenso de la econonía europea está empujando al presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, hacia el mundo de tasas de interés de cero que él ha tratado de evitar.
El descenso de la econonía europea está empujando al presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, hacia el mundo de tasas de interés de cero que él ha tratado de evitar.
Al mes de haber dicho que no quería verse “atrapado” con unos costos crediticios demasiado bajos, es posible que Trichet se halle pillado con unas tasas demasiado altas, conforme la economía de la región del euro se hunde más rápidamente de lo que el BCE previó en diciembre. Según el consejo de gobernadores del banco se prepara para su junta del 15 de enero, la cautela de Trichet quizá salga cara y le endilgue a Europa una recesión más larga y una recuperación más débil de lo que Estados Unidos tiene por delante.
“La economía está en una situación potencialmente peligrosa”, dice Gilles Moec, economista de Bank of America Corp. en Londres y ex funcionario del Banco de Francia. “Sigue habiendo argumentos a favor de que el BCE tome medidas muy radicales”.
El aumento del desempleo y la merma de las inversiones pueden achicar la economía de los 16 países que comparten el euro en un 2,5 por ciento este año, según Bank of America y Deutsche Bank AG. Esto equivale a cinco veces el ritmo de contracción predicho por el personal del BCE el mes pasado.
La caída acrecienta la presión para que el BCE siga el rumbo de la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra mediante la reducción de su tasa de interés principal a niveles sin precedentes. Trichet, de 66 años, se ha resistido a tomar dicha senda, y en una reunión con los periodistas en Fráncfort el 15 de diciembre indicó que seguir bajando las tasas quizá no estimule mucho la actividad prestamista, al tiempo que fomenta una mayor inflación.
Cae el euro
Desde entonces, las estadísticas muestran que el bajón europeo ha empeorado mucho. Los servicios y la manufactura se contrajeron el mes pasado lo máximo en siquiera diez años, y la confianza de los consumidores es la más baja que se conozca. La inflación cayó por debajo de la meta del BCE de ligeramente menos de un 2 por ciento por vez primera desde agosto del 2007.
El euro cayó hoy por segundo día frente al dólar y a lo mínimo en un mes frente al yen al aumentar los operadores las apuestas a que el BCE bajará las tasas.
El consejo gobernante de 22 miembros se reúne en Fráncfort tras haber reducido su tasa principal en 1,75 puntos porcentuales desde principios de octubre, a un 2,5 por ciento. Los economistas esperan que se apruebe una reducción de medio punto porcentual, a un 2 por ciento, en la junta de esta semana, según la mediana de los pronósticos en un sondeo de Bloomberg News. Si bien esto sería igual a la tasa más baja en los 10 años de historia del banco --tasa sentada en el 2003-- el BCE aún tendría el tipo de referencia más alto entre los principales bancos centrales del mundo.
“Un triste historial”
“El BCE tiene un triste historial de siempre llegar tarde a la fiesta”, dice Carsten Brzeski, economista de ING Group en Bruselas.
Moec, el economista de Bank of America, predice que Trichet bajará la tasa a un 1,5 por ciento para fines de marzo. Thomas Mayer, economista jefe para Europa en Deutsche Bank en Londres, espera que el banco la baje hasta un 0,75 por ciento para mediados del año.
El descenso económico europeo se ha acentuado tan rápidamente que los pronósticos formulados por el BCE hace un mes, de una contracción anual de un 0,5 por ciento y una inflación de un 1,4 por ciento, ya “parece muy poco realistas”, dice Silvio Peruzzo, economista de Royal Bank of Scotland Group Plc. Peruzzo espera que la economía se contraiga un 1,5 por ciento en el 2009 y que esto propicie el descenso de la inflación a un 0,7 por ciento.
Hay más obstáculos en ciernes para una recuperación. Los exportadores de Europa, aquejados ya por una frágil demanda mundial, afrontan dificultades adicionales desde que el euro subió en diciembre hasta un 15 por ciento frente a la libra británica y casi lo mismo respecto al dólar, antes de retroceder un poco.