El partido de la derrotada candidata, Sandra Torres, denunció un supuesto fraude en el balotaje del pasado domingo en el que Bernardo Arévalo ganó la presidencia de Guatemala por amplio margen, con 58% de los votos contra 37%.
El partido de la derrotada candidata, Sandra Torres, denunció un supuesto fraude en el balotaje del pasado domingo en el que Bernardo Arévalo ganó la presidencia de Guatemala por amplio margen, con 58% de los votos contra 37%.
En concreto, el partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) de la ex primera dama denunció que “se varió el resultado de las votaciones cambiando la voluntad del pueblo que se expresa a través del voto".
"Luego de los análisis realizados (...) se ha podido observar que existen muchas incongruencias, contradicciones y sobre todo variación de datos que evidencian irregularidades que incidieron en los resultados verdaderos de las votaciones", dijo un comunicado de la agrupación.
Ante las supuestas anomalías, Aquino presentó la denuncia en la Fiscalía contra los cinco magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE) por delitos de incumplimiento de deberes y abuso de autoridad.
También pidió a la Contraloría General de Cuentas una auditoria informática forense de todos los sistemas informáticos del TSE.
Entre las irregularidades denunciadas figuran la duplicidad de actas, con un excedente de 164 actas al padrón electoral oficial y 8.879 actas que se procesaron en un tiempo menor al estipulado por las autoridades.
Los abogados del partido Semilla de Arévalo recordaron que la diferencia en el escrutinio fue arrasadora, de 874.189 votos, y consideran que las objeciones constituyen un "absurdo político y jurídico".
Arévalo basó su campaña en un fuerte discurso anticorrupción contra lo que en Guatemala se denomina “pacto de impunidad” que reúne a políticos derechistas, miembros de poder judicial y empresarios.
El anuncio de la UNE ocurre un día después de que la seguridad de Arévalo fue reforzada debido a versiones sobre supuestos complots para matarlo.
El refuerzo fue anunciado luego de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con sede en Washington, exigiera al gobierno del derechista Alejandro Giammattei que "adopte las medidas necesarias para proteger" a Arévalo y a la futura vicepresidenta, Karin Herrera.
El gobierno respondió con un comunicado asegurando que los intentos de asesinato de Arévalo fueron denunciados por las propias autoridades el 20 de agosto, día del balotaje, reforzando la custodia policial del candidato triunfante.
En la capital hubo protestas de manifestantes exigiendo la renuncia de la fiscal general Consuelo Porras y del fiscal Rafael Curruchiche, quienes motorizan una denuncia contra el partido Semilla de Arévalo por supuesta adulteración de avales hace cinco años.
En redes sociales comenzaron a circular en las últimas horas denuncias de que tanto el desconocimiento de la derrota por Torres, como las acciones judiciales contra el partido de Arévalo forman parte de un “golpe de estado” para impedir su asunción, el 14 de enero próximo.
Sociólogo y diputado, e hijo del ex presidente progresista Juan José Arévalo (1945-1951), el ganador del balotaje sustituirá a Giammattei, terminando con 12 años de gobiernos de derecha.
(Con información de agencias)