La falta de lluvias y el calor intenso secan los campos de Dinamarca
El país escandinavo sufrió un junio sin lluvias. El índice de sequía elaborado por el DMI llegó a ser de más de 9, en una escala del 1 al 10 entre el 31 de mayo y el 25 de junio
Dinamarca es uno de los países escandinavos que puede hacer gala del Estado de Bienestar. Con alrededor de seis millones de habitantes y un PIB per cápita promedio de US$ 70.000 logró mantener un sistema impositivo que grava mucho más a quienes más ingresos tienen. En invierno tiene bajas temperaturas, pero en primavera y verano históricamente goza de un clima templado.
Por su naturaleza pobre en recursos geológicos, a diferencia por ejemplo de Noruega que sí tiene grandes reservas y explotación de gas y petróleo, Dinamarca centró su economía en la industria naval, de larga tradición, y en la actividad agrícola, gracias a sus granjas con diversos cultivos.
Sin embargo, en este 2023, con un verano que lacera a muchos países europeos, la escasez hídrica se deja sentir en los campos del país escandinavo, uno de los más húmedos de Europa. Los verdes campos de las islas de Sjælland y Fyn y de la península de Jutlandia se presentan con grandes espacios amarillos después de una primavera que las autoridades registraron como una de las más secas en los últimos años.
El cambio climático trae veranos cada vez más secos. Durante junio, la sequía fue dramática para el campo. Sin embargo, en las últimas dos semanas sí se registraron lluvias, llevando alivio y permitiendo que el riego natural sea el recurso para los cultivos en un país con reservas hídricas subterráneas que son fundamentales para la agricultura.
Este 2023, el verano comenzó con temperaturas diurnas casi tropicales en varias zonas del país, cosa que también ocurre en Suecia, Dinamarca y Finlandia.
El gobierno puso en marcha campañas de prevención para prohibir el uso indiscriminado del fuego para prevenir incendios forestales en un país que suele recibir el verano con la fiesta de Midsommar, que este año se celebró el 24 de junio, el día del solsticio de verano. El solsticio de verano es un concepto astronómico que representa la cosecha, la abundancia y la fertilidad, siempre con el Sol como protagonista y símbolo central.
Las medidas de prevención de uso del fuego también se toman este inicio de verano boreal en Suecia, donde la escasez de lluvia también se hizo sentir durante la primavera, con uno de los mayos más secos desde que hay registros. La sequía, en Suecia, se está traduciendo en pequeños incendios forestales, una novedad en una zona tan fría y cercana al polo norte.
Mikael Scharling, climatólogo del Instituto Danés de Meteorología (DMI), en declaraciones consignadas en un artículo de El País de Madrid, subrayó que “el cambio climático está provocando que las sequías sean más frecuentes y graves en todo el mundo. Incluso en un país relativamente fresco y húmedo como Dinamarca, vemos episodios más fuertes de este tipo”.
El índice de sequía elaborado por el DMI llegó a ser de más de 9, en una escala del 1 al 10 entre el 31 de mayo y el 25 de junio. Sobre fines de junio y principios de julio se produjeron precipitaciones que distendieron la preocupación de las autoridades y, sobre todo, de los granjeros y agricultores.
Las tres semanas sin precipitaciones algunas remiten al verano de 2018, cuando la falta de lluvias se extendió por dos meses. Hace cinco años afectó hasta la provisión de agua urbana. Ahora es una “sequía agraria” según el DMI. Quienes se ven severamente afectados son los agricultores que no cuentan con sistemas de riego.
En Dinamarca, subraya Stisen, el 100% del suministro de agua, para uso doméstico, industrial y agrario, proviene de las napas subterráneas. “Nuestras reservas de agua del subsuelo se encuentran este año en buen estado, gracias a que el invierno fue húmedo”.
“Hay algunos problemas puntuales, vinculados con la sobreexplotación en la región de Copenhague, y con la contaminación por pesticidas y por nitratos en otras zonas del país, pero aún tenemos enormes reservas”, dice Stisen a El País de Madrid.
La sequía primaveral y de principios de verano se está dejando sentir, por tanto, más en los campos. Los acuíferos se recargan en invierno y eso suele dar alivio a los veranos. Históricamente eso le permitió a Dinamarca tener una actividad agraria con cierta seguridad de humedad, mucho mayor que regiones secas como la Andalucía española, cuya producción de frutas y verduras depende de cuidados ingentes en invernáculos y con riego por aspersión.
Uno de los desafíos marcados por el experto del Instituto Danés de Meteorología es evitar la contaminación de las napas subterráneas. Aunque para los productores rurales que no cuentan con riego de aguas subterráneas el panorama es grave.
Dinamarca es uno de los países donde el cuidado del ambiente está instalado en la agenda social. En las producciones agrícolas no se permiten productos agroquímicos que contaminen y resten riqueza a los suelos. Además de evitar que esos productos contaminen las napas.