La familia Borbón, la perla negra entre las coronas europeas
Un repaso por las 10 monarquías del bloque. La española es la más problemática y la que tiene menos apoyo
España. Si hace años el rey Juan Carlos gozaba de una popularidad superior al 70%, ahora la investidura que representa cosecha apenas el 49,9% del apoyo, después que se supo de su relación amorosa paralela con Corinna, sus cacerías de elefantes en Botsuana y sus problemas físicos, que en 2013 lo hicieron pasar tres veces por el quirófano. A la caída de imagen se suma el escándalo judicial protagonizado por el yerno del monarca, Iñaki Urdangarin, que seguramente será condenado con 17 años de cárcel por varios delitos vinculados con la corrupción y el desvío de fondos. Su esposa, la infanta Cristina, también se vio involucrada en la historia y ambos fueron apartados de la agenda de la Casa Real.
Holanda. La reina Beatriz gozaba de gran popularidad cuando a los 74 años decidió dejar el legado de los Orange-Nassau a su hijo Guillermo Alejandro, esposo de la argentina Máxima Zorreguieta y padre de tres hijas. Aunque cuando la pareja se casó en 2002 hubo recelos y hasta rechazo de los europeos, ahora el matrimonio se ganó a la ciudadanía, que en una encuesta de principios de 2013 revelaba que Máxima era su favorita entre los miembros de la familia real, pues era la más querida para el 62% de los entrevistados. En segundo lugar estaba su suegra, la reina que en unas semanas dejaría de serlo, y el tercer puesto lo ocupaba el que sería el futuro rey. La aprobación de la gestión de Beatriz, por esas fechas, era del 81%.
Reino Unido. La de los Windsor es una familia real con dimensión global, pues tiene soberanía no solo sobre los británicos sino también sobre otros 14 estados del antiguo Imperio, como Canadá, Australia y Nueva Zelanda. La reina Isabel II es además jefa de la Commonwealth y cabeza de la Iglesia Anglicana. Sobreviviente de varios escándalos –el más grave de ellos la separación del príncipe Carlos de su esposa lady Di–, hoy la casa real goza del apoyo del 69% de los británicos.
Recientemente, además, hubo dos hitos que ayudaron a que la imagen de la familia fuera más positiva: el casamiento del príncipe Guillermo con Catalina y el nacimiento de su hijo Jorge, y la celebración en 2012 del Jubileo de Diamante (60 años de reinado) de Isabel II.
Son cada vez más los británicos que preferirían que la monarca abdicara por motivos de salud –48%–, pero de todas formas el 53% quiere que Isabel reine hasta el final. Carlos, que antes era por lejos el más impopular de la familia, ahora llega al 50% de aprobación.
Bélgica. La familia Sajonia-Coburgo-Gotha que reina en Bélgica, está en una posición un tanto ambigua, pues por una parte recibe apoyo de la sociedad pero por otra se gana su desconfianza. En 2012, el rey Alberto II fue nombrado el Belga del Año, título que se ganó por sus esfuerzos de unir al país cuando este estuvo 500 días sin Ejecutivo. Su hijo Felipe llegó al trono en 2013 luego de que Alberto II abdicara, en una decisión rodeada de polémica pues trascendió que mantuvo una relación extramatrimonial por unos 10 años y que tuvo una hija ilegítima que reclama ser reconocida. Fabiola, tía de Felipe, también protagonizó escándalos cuando creó una fundación para ayudar a los miembros de la familia real, pero debió cerrarla por denuncias de que la usaba para eludir el fisco. Aun así, en una nación muchas veces al borde de la ruptura por su composición de culturas diferentes, la monarquía es un factor unificador.
Mónaco. La familia Grimaldi es de las más glamorosas del mundo y lo único que le falta es un heredero al trono, pues al rey Alberto II y su esposa Charlene Wittstock les está pasando el tiempo y a dos años de casados aún no tienen hijos. No cuentan los vástagos ilegítimos de Alberto II, así que la siguiente en la línea sucesoria sería Carolina, de pasado sufrido y presente agitado: se divorció de su primer marido, se murió el segundo y está separada del tercero, Ernst Hannover.
Pero los Grimaldi son muy funcionales a los monegascos, donde hay 35 mil residentes y apenas 7.000 ciudadanos que gozan de los privilegios que da la familia real: los mejores trabajos públicos o privados, en su mayoría generados por el grupo comercial Société des Bains de Mer (SBM), que en un 35% es propiedad de la familia real y en otro 35% del gobierno.