La flamante "novia" del cine
Jennifer Lawrence, la actriz mejor paga del último año, enamora al público con una refrescante y descarada actitud que acompaña sus capacidades artísticas
La cámara se apresuró a capturar las reacciones de Meryl Streep y Jennifer López, que aplaudían asombradas las palabras de Patricia Arquette en un discurso alejado de los típicos agradecimientos hollywoodenses. La ganadora del Oscar 2015 a mejor actriz aprovechó la oportunidad para hacerle saber al mundo que la brecha salarial de género también es cosa de la gran fábrica cinematográfica. Este año, la revista de finanzas Forbes ratificó sin querer las palabras de Arquette, al revelar que
Jennifer Lawrence, la actriz mejor paga de los últimos 12 meses, acumuló 52 millones de dólares, una cifra que mira desde la distancia a los 80 millones de Robert Downey Jr., su homólogo entre los hombres.
Aunque no alcance la cifra de Iron Man, dejando entrever que los discursos y críticas no han surtido grandes efectos, la actriz de Lawrence logró superar los cheques de Scarlett Johansson y de asiduas taquilleras como Jennifer Aniston y Julia Roberts.
Una relativa recién llegada a
Hollywood, Lawrence ha logrando consolidarse paulatinamente como una de las nuevas "novias de Estados Unidos", un título antes ostentado por figuras adoradas por el público norteamericano, como Aniston, Roberts, Meg Ryan o Reese Witherspoon.
En este año el mayor rédito de Lawrence ha venido de la mano de su rol en la saga
Los Juegos del Hambre, aunque también colaboró un contrato con la marca Dior, mediante el cual Lawrence se convirtió en el rostro de la marca de maquillaje Addict y el cuerpo de la línea de carteras y ropa
Prêt-à-porter.
Esta, sin embargo, no es la primera vez que la paga de Lawrence llega a los medios, ya que más temprano en el año el hackeo a datos confidenciales de Sony reveló que Lawrence y su coestrella en Escándalo Americano (2013), Amy Adams, recibieron un 7% de los retornos de la película, en contraste con el 9% que le corresponde a Bradley Cooper, Christian Bale y Jeremy Renner.
Los hacks también la capturaron en su faceta más privada, a través de la filtración de fotografías íntimas que fueron difundidas a lo largo y ancho de internet. Luego de un breve silencio, Lawrence condenó el hecho en una entrevista con Vanity Fair, catalogándolo de "crimen sexual" y admitiendo la sensación de temor que se apoderó de ella al desconocer cómo las imágenes afectarían su carrera.
El encanto de la torpeza
A pesar del episodio, la actriz demostró una vez más la candidez que la caracteriza y que la ha convertido en una de las figuras más refrescantes de la industria, capaz de admitir, sin problemas, que no sabe cuándo dejar de hablar y que prefiere la comida chatarra a cualquier tipo de dietas. Incluso rechaza la importancia que se le da a su propia profesión: "no es por ser maleducada, pero actuar es estúpido. Todo el mundo está en plan '¿cómo mantienes la cabeza en su sitio?' y yo pienso ¿quién podría volverse arrogante? No estoy salvando la vida de nadie", comentó con desenfado a la revista.
Lawrence desencaja radicalmente con el adiestramiento mediático que proyectan los demás actores, prefiriendo contar anécdotas incómodas para arrancar risas inesperadas que optar por una afectada y rígida perfección. Esa naturalidad se ha traducido en torpeza en varias oportunidades, como cuando se desgarró su vestido en los premios SAG o cuando cayó de bruces en camino a recoger su primer Oscar.
Para suerte de Lawrence, su carrera ha seguido un andar más firme que sus pies. Tras participar en un par de películas de poca monta y aparecer en algunos episodios de series como Médium y Cold Case, su gran oportunidad fue Lazos de sangre (2010), un drama independiente que le ganó su primera nominación al Oscar, con sólo 20 años. Le siguieron Like Crazy (2011), otra película independiente aunque sin tanta popularidad, y La doble vida de Walter (2011), un fracaso que enfrentó junto a sus coestrellas, Mel Gibson y Jodie Foster.
Contradictoriamente y a pesar de su parco atletismo, el gran salto a la fama de Lawrence vino de la mano de dos sagas de acción, Los Juegos del Hambre y X-Men, que la acompañan hasta hoy en día. Asimismo, la peculiar comedia romántica El lado luminoso de la vida permitió corroborar una versatilidad actoral que se aleja de la mera suerte de principiante.
Entre sus próximos proyectos, Lawrence cuenta con nuevas entregas de Los Juegos del Hambre y X-Men, aunque sumará Joy, una nueva interpretación dirigida con David O. Russell, realizador de El lado luminoso de la vida y Escándalo Americano. Steven Spielberg es otro de los nombres que se destacan entre sus próximos planes, con It's what I do, la historia de la fotógrafa de guerra Lynsey Addario. The Rosie Project, con el director de Boyhood (2014), Richard Linklater, y la película de ciencia ficción Passengers cierran una lista que demuestra que el enamoramiento de Hollywood con Lawrence es todo menos pasajero.