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La fragmentación social contada por cuatro testigos de la pobreza

Referentes que trabajan en los barrios periféricos de Montevideo debatieron sobre el tema de la fragmentación social

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27 de agosto de 2018 a las 05:00

"Hace cuatro horas que lo único que siento es este helicóptero dando vueltas. ¿Qué siento? Impotencia y rabia. ¿Por qué? Porque Matías me pregunta si en algún momento habrá tiroteos, si tenemos donde escondernos o si mañana hay escuela, si el ómnibus puede pasar. Tiene ocho años y es víctima de esta cruel realidad. Así nos sentimos nosotros. Acá también hay gente que estudia y trabaja. No tenemos derecho ni siquiera de ir a la plaza nueva, porque realmente no sabemos si volvemos todos. No es justo vivir así. Decirles a nuestros familiares que traten de no venir o que si lo hacen lo hagan con la luz del día, tomando precauciones. ¿Por qué nosotros no tenemos los derechos respetados? ¿Por qué vivimos encerrados y a merced de la delincuencia? ¿Qué futuro les espera a nuestros gurises? Que son las 5 de la tarde con un sol a pleno disfrutable y están encerrados. Así vivimos los que no jodemos a nadie. Así vivimos los que nos rompemos el lomo para salir adelante. Solo me pregunto, ¿hasta cuando? Y acá sigo charlando con mi hijo que me cuenta que el día del tiroteo en Leandro Gómez, junto con la maestra se tiraron al piso. ´Sabes mamá, ese día hasta la maestra lloraba, y se ensució la túnica por tirarse al piso con nosotros. Éramos muchos y nos quería abrazar a todos y no podía.´ Así vivimos en Casavalle." Esto lo escribió una mujer que vive en uno de los barrios periféricos de Montevideo.

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Al terminar de leerla, todo el salón de Acción Sindical Uruguaya (ASU) en Rodó casi Frugoni quedó en profundo silencio. El tema del debate era la fragmentación social en el área metropolitana, desde la perspectiva de personas que viven o trabajan en los barrios más carenciados. El que compartió esta carta fue Adrián Arias, trabajador social que integra la Organización San Vicente "Obra Padre Cacho" en Casavalle, en una mesa redonda organizada por el Instituto Humanista Cristiano.

Para Arias, en Casavalle uno se encuentra con dos tipos de realidades, la objetiva y la subjetiva. La primera corresponde a las obras que se han hecho y a los servicios que llevaron al barrio. "Nadie puede negar que es otro barrio, se han mejorado la condiciones de vivienda de muchas familias, se han hecho plazas, policlínicas y liceos", dijo Arias. Sin embargo, la realidad subjetiva es la exclusión y ese es el mayor problema de la zona.

Los vecinos del barrio sienten que existe una frontera al salir o entrar a Casavalle. "Cuando vas en auto te preguntan si los podés sacar del barrio", dijo Arias. Estas barreras subjetivas, en la noche se convierten en realidad, y los servicios como taxis o ambulancias no las cruzan. "Los vecinos se acostumbran a que si llegan después de las ocho de la noche y viven en Aparicio Saravia y San Martín, el taxi lo tiene que dejar antes y tienen que caminar", contó Arias.

Para el director del Centro Educativo Providencia, Luis Arocha, romper con la fragmentación es un lío. Arocha cree que la cultura no cambia sin la existencia de líderes. "Es tan profunda la transformación que hay que llevar adelante que si yo tengo que elegir sin duda es a lo más chicos, bien formados, preparados, que no sea solo anecdótico", concluyó.

"Romper con la fragmentación es un lío". Luis Arocha, director del Centro Educativo Providencia

"Esto lo pusieron para que la gente nos mire distinto, para que cambien la percepción que tienen de nosotros", contó Arocha que le comentaron unos jóvenes del Complejo Belloni sobre la ayuda que prestan en las clases de equinoterapia. Para Arocha es un tema de percepciones, "cuanto más cerca estás del otro es más fácil pensar", dijo.

Cynthia Pérez es la responsable de voluntariado de la Intendencia de Montevideo y contó que la fragmentación social no solo es cuestión de los barrios más pobres, sino que en Carrasco pasa lo mismo. "Cuando trabajaba en Techo nos juntamos en la Plaza de los Bomberos para ir a construir y una chica de un colegio de Carrasco llamó a su mamá y le dijo que no sabía dónde estaba. Unos años después, una vecina de Verdisol había ido al Hospital Pereira Rossell y me llamó muy angustiada porque estaba perdida en Ciudad Vieja", relató Pérez.

Son dos extremos que conviven dentro de Montevideo. Pérez agregó: "Los gurises de Carrasco nacen ahí y muchas veces no interactúan con ningún otro barrio. Para ellos Avenida Italia y Bolivia es una gran diferencia social".

"Los gurises de Carrasco nacen ahí y muchas veces no interactúan con ningún otro barrio". Cynthia Pérez, responsable de voluntariado de la Intendencia de Montevideo

Josefina Plá es abogada y hace 43 años que vive en Flor de Maroñas. Ella tiene otra perspectiva de cómo se vive en la periferia. "Viví en el barrio llena de asombro y siempre gozando", dice. Pérez vivió en Punta de Rieles hasta los 15 años y también está orgullosa de haber nacido ahí. "Fui una privilegiada de vivir en ese barrio", dijo. Por otra parte, Plá tiene esperanza de que las cosas van a mejorar y siente que "es un desafío descubrir las cosas vitales y lindas que hay en esos lugares periféricos, dijo.

"Es un desafío descubrir las cosas vitales y lindas que hay en esos lugares periféricos". Josefina Plá, abogada

Arias contó que una vecina dijo que cuando el Padre Cacho la miraba "la hacía sentir grande". "Cuando a uno lo tratan como gente le dan ganas de vivir", agregó. "Cacho lo que supo fue amar, hay que fomentar experiencias que eduquen para el amor", complementó Arocha.

"Cuando a uno lo tratan como gente le dan ganas de vivir". Adrián Arias, integrante de la Organización San Vicente "Obra Padre Cacho"

La solución que planteó Arias es generar proyectos de vida y lograr que la vida de las personas tengan sentido. "Eso no te lo da un subsidio, un techo, una policlínica, una escuela. Te lo da el proceso de acompañar a las personas, a reconocer su dignidad y que su vida tiene un valor que tiene que ponerse en juego con un proyecto". Para Arias, en eso no se ha invertido lo necesario.


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