Cuenta Platón en su diálogo Protágoras que, de cara a la inherente vulnerabilidad de los seres humanos, los dioses decidieron donarles el sentido del pudor y la justicia. Esto, con el objetivo de procurarles las herramientas necesarias para la convivencia social que hace de mecanismo de defensa contra la amenaza representada por otros animales más hábiles y feroces. La justicia y el pudor, a diferencia de los diversos dones para las artes, fueron distribuidos en forma equitativa para que todos los ciudadanos pudiesen participar en asuntos de política, condición indispensable para la construcción y amparo de la ciudad.
La guerra y la paz
Es hora de que la sociedad impugne la retórica que apela a un sentido de justicia exiguo y fragmentario