La hora de las zonas francas
El reciente lanzamiento de la Organización Mundial de Zonas Francas es visto como un “respaldo de jerarquía” que necesitaba este régimen a nivel latinoamericano y se espera que influya en gobiernos y organismos
Fomento de la inversión, desarrollo, incorporación de tecnología, creación de empleos, servicios de alta calidad y una apuesta permanente a la mejora de la competitividad. Esos son, a grandes rasgos, algunos de los principales atributos que identifican a las zonas francas, un régimen que agrupa ya a unos 1.300 emprendimientos a nivel internacional, con un volumen de negocios en constante crecimiento, en el que trabajan unos 70 millones de personas en el mundo y que distintos países no vacilan en utilizar como plataforma para dinamizar sus economías.
Las zonas francas son “extraordinarios ejemplos” del libre mercado, áreas que se desarrollan con suma rapidez, captan mano de obra calificada, pagan mejores salarios y atraen inversión extranjera, graficó en apretada síntesis el presidente de Zonamerica y presidente de la Cámara de Zonas Francas del Uruguay, Orlando Dovat.
Lanzamiento mundial
Con una apuesta a incrementar los estándares de competitividad y eficiencia, el pasado 19 de mayo se lanzó la Organización Mundial de Zonas Francas (World Free Zones Organization, de acuerdo a su denominación en inglés). El escenario fue el Jumeirah Emirates Tower, un sorprendente hotel cinco estrellas ubicado en el corazón del distrito financiero de Dubái, Emiratos Árabes Unidos.
La ceremonia protocolar fue encabezada por el vicepresidente y primer ministro de Emiratos Árabes Unidos y gobernante de Dubái, sheikh Mohammed Bin Rashin Al Maktoum. Allí se presentó en público la junta de directores, de la que forman parte 14 miembros de 12 países (de las Américas, Europa, Asia y Africa), entre quienes se encuentra el vicepresidente de Zonamerica, Isidoro Hodara (ver nota aparte).
Voces con peso
En Montevideo, a casi 14 mil kilómetros de distancia de Dubái, la constitución de la Organización Mundial de Zonas Francas es vista con indisimulada satisfacción. Dovat, de Zonamerica, dijo que constituye un fenómeno “de gran importancia”, que contribuirá a transformar la forma en que operan muchas de las economías del mundo. Consideró que las zonas uruguayas y latinoamericanas precisan un respaldo de esta jerarquía, que ejercerá “una influencia indudable” tanto sobre organismos internacionales como en los distintos gobiernos nacionales.
A su turno, Hodara, que participó del lanzamiento realizado en Dubái, consideró que la creación de la organización –cuyos estatutos fueron constituidos en Ginebra, Suiza– es una estupenda oportunidad para destacar las virtudes y beneficios del régimen de zonas francas, además de optimizar los intereses de los países, los desarrolladores de los distintos emprendimientos y los propios usuarios.
Pero las uruguayas no fueron las únicas voces que realizaron una valoración positiva. Para el dominicano Luis Pellerano, vicepresidente de la organización y al mismo tiempo presidente de la Asociación de Zonas Francas de las Américas, la creación de esta institución era una “necesidad, un clamor”, como forma de intercambiar modelos de gestión.
En una línea de pensamiento semejante se expresó el experto español Luis Sanz, director general de IASP, la Asociación Internacional de Parques de Ciencia y Áreas de Innovación (Internacional Association of Science Parks and Areas of Innovation, por su nombre en inglés), para quien a partir de ahora será posible armonizar esfuerzos en el marco de una red de alcance global.
En tanto, el presidente ejecutivo de la zona franca de Barcelona, Jordi Cornet Serra, comentó que la creación de la Organización Mundial es un “paso importante” en un mundo en el que impera la globalización, y en el que las “sinergias son fundamentales”. La zona franca de Barcelona alcanzará el próximo año beneficios por unos € 24 millones y tiene un patrimonio neto de unos € 500 millones, genera 250 mil puestos de trabajo directos y unos 750 mil indirectos.
Crecimiento
La zona franca del aeropuerto de Dubái, donde funcionará la sede de la Organización Mundial de Zonas Francas, ocupa un área de 700 mil metros cuadrados en un espacio contiguo a la moderna terminal aérea de Dubái. Con 30 edificios destinados solamente a oficinas, alberga a 1.600 empresas, en su mayoría extranjeras, que operan en distintos rubros.
Una recorrida que Café & Negocios compartió con un periodista estadounidense y un equipo de una televisora de Hong Kong como parte de las actividades conexas al lanzamiento, permitió comprobar que el área se mantiene en continua expansión, con la posibilidad cierta de sumar al emprendimiento nuevas empresas e inversiones. Desde las terrazas del moderno edificio principal, podía apreciarse, por ejemplo, cómo dos gigantescas grúas levantaban enormes caños de concreto para llevarlos al techo de una nueva ala.
Para la publicación Financial Times Magazine, esta zona franca –entre algunos de cuyos principales clientes transnacionales figuran empresas como Rolls Royce, Nec, Sony, Audi, Kawasaki, Toyota, Chevron y Fedex, por citar solo algunos– estuvo al tope del ranking mundial de zonas francas en 2012, realizado por esa revista, según refleja un banner que oficia como llamativo cicerone a la entrada de una moderna sala de conferencias.
Según se encargan de proclamar a los cuatro vientos sus principales ejecutivos, su misión estratégica tiene como norte la captación de inversiones “de calidad”, que sigan apuntalando al desarrollo de Dubái.
“El suceso de esta zona franca es que esas inversiones agregan valor a la economía”, afirman, convencidos de que la prosperidad que vive este emirato –en buena medida gracias al imparable desarrollo del régimen de zonas francas– llegó para quedarse, obedece a una visión general de país, y es mucho más que un trasnochado sueño de una noche de verano. l
Hodara: “La idea es desarrollar el instrumento de las zonas francas”
¿Por qué se constituyó la Organización Mundial de Zonas Francas?
Es una oportunidad global de hacer notar las ventajas del régimen, de manera que optimice los intereses del país huésped, del desarrollador y de los usuarios. Hasta entonces, no había un foco global donde este tema fuera analizado desde una perspectiva amplia, y como apoyo a las políticas locales que cada país podía emprender.
¿Eso supone beneficios en cuanto a volumen de negocios para Zonamerica?
No necesariamente. No teníamos que esperar a que se creara la organización para tener oportunidades de negocios. Más bien, lo que se espera es que esta institución compile y disemine información de cómo utilizar la herramienta de la zona franca en beneficio de los países. Por eso, tan pronto apareció la oportunidad, Zonamerica dio un paso entusiasta y formó parte de un comité para estudiar la creación de esta organización y ahora es miembro de la junta directiva.
¿Qué avances se espera conseguir con la creación de esta organización?
El primer avance va a ser un intercambio muy fructífero con las organizaciones internacionales, algo de lo cual pudimos constatar en una reunión preparatoria en enero. Si bien la mayoría tiene programas para desarrollar las zonas francas, algunas de ellas tenían algún prejuicio.
¿Qué otros propósitos pueden cumplirse?
Seguramente se van a realizar estudios sobre los regímenes de zonas francas y sus concesiones, así como de las obligaciones y derechos de los desarrolladores y de los usuarios, que es la mejor manera de constituir un régimen que tenga y apoye el objetivo planteado.
¿Qué otro objetivo a corto plazo se puede establecer?
Lo primero es que va a hacer un conjunto de estudios compartidos por todos los miembros, y también con las organizaciones internacionales, que serán parte de los aportes que se pueda hacer a los gobiernos del mundo. La idea es desarrollar el instrumento de la zona franca para el país desarrollador, el país huésped y el usuario.
¿Qué aporte pueden hacer las zonas francas para consolidar el desarrollo de la economía?
Promover inversiones, empleos y exportaciones, que, de otra manera, no se hubieran radicado. En Uruguay, las zonas francas no se hubieran instalado sin las características del régimen, con la garantía de que durante la duración del contrato, las condiciones establecidas no se verían modificadas adversamente.
Esas garantías permiten que emprendimientos de gran porte y cuya duración insume muchos años hayan podido radicarse.