ver más

En contra de los pronósticos de distintos analistas, que esperaban que la inflación se moderara y se descolgara de la barrera de 9%, los registros de julio mostraron que el alza de precios no cedió. Ante un aumento en el precio de la carne vacuna y un incremento de las presiones externas derivadas de un dólar en aumento, solo la rebaja de la tarifa de UTE evitó un repunte de la inflación. Con una leve disminución interanual, la inflación se ubicó el mes pasado en 9,06% con una muy leve moderación respecto a junio, a 9,08%, según los datos divulgados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). De esa manera, se mantuvo a dos puntos del techo del rango objetivo de 7%. La desaceleración fue menor a la esperada por la mediana de los analistas consultados por el Banco Central (BCU), que esperaban una inflación de 8,63%.

Esta moderación se explicó por la medida implementada por el gobierno, de una rebaja de 5,5% en la tarifa de UTE una vez terminado el acuerdo de congelación de precios con los privados que ayudaron a contener el ritmo de crecimiento de los precios durante el período abril-junio. De haberse mantenido sin cambios esa tarifa, la inflación interanual de julio se habría acelerado a 9,31%, según cálculos realizados por la Unidad de Análisis Económico de El Observador.

Al analizar la canasta por grandes componentes, los servicios públicos pasando de subir a una tasa interanual de 6,15% a una más moderada 3,87%, siendo el menor nivel registrado desde diciembre de 2012. Entre los elementos que aumentaron su presión sobre los precios, la suba del dólar fue uno de los protagonistas. El impacto se dio sobre el componente transable de la canasta de consumo –aquellos productos que se exportan o se importan y por lo tanto, fijan sus precios en el exterior–, que pasó de subir a una tasa de 7,78% a 8,2% en julio. En tanto, la inflación de los bienes y servicios no transables –que fijan sus precios en se desaceleró levemente de 10,06% a 10,01%, aunque desde setiembre se mantienen por encima de 10%. Este dato en julio es de especial relevancia, debido a que es el mes en el cual se procesan los ajustes de salarios de un importante número de sectores. A pesar de pautas de ajustes más bajas, los precios que se fijan con los salarios como principal componente de los costos, no cedieron.

El otro factor que presionó sobre la inflación, fue el aumento de precios de los alimentos no elaborados, que pasaron de subir a una tasa interanual de 10,3% a 11,9%. Hubo una suba promedio de 1,6% en las carnes respecto a junio, mientras que las legumbres y hortalizas se encarecieron 4,6%. Los mayores aumentos se registraron en el precio de la papa y el boniato, de 55,9% y 53,5% respectivamente.

El sector que registró la mayor suba de precios interanual fue la educación, con un aumento de 13,4% respecto a julio del año pasado, seguido por los alimentos y bebidas no alcohólicas, con una suba de 11,8%, acelerándose más de un punto porcentual respecto al registro de junio. Considerando el costo de la canasta de consumo, excluyendo las tarifas públicas y los alimentos sin procesar, la inflación subyacente –que marca una tendencia– elaborada por El Observador, se aceleró durante el mes de marzo a 9,47% interanual, tras el registro de junio de 9,37%. De este modo, las medidas implementadas por el gobierno no surtieron efecto en el núcleo duro de precios.

Reducción gradual
Los privados esperan que la inflación inicie de aquí a fin de año una reducción gradual. En su informe de inflación el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) indició que “no se esperan cambios en el escenario previsto para los próximos meses”. En ese sentido, Cinve mantuvo en 8,3% su proyección de inflación para el cierre del año.

En la misma línea la economista, Mercedes Comas de PwC comentó a El Observador que mantiene su pronóstico de un aumento de los precios internos para el cierre de 2014 de 8,5%. A juicio de la experta, los principales factores que explican las actuales presiones inflacionarias “se están atenuando”. En ese sentido, dijo que la “demanda efectiva” se está atenuando. Puso como ejemplo el caso de los rubros de bebidas alcohólicas como los whiskies –que son en su mayoría importados- donde el aumento del 20% en el dólar en el último año no se trasladó a precios. “Esto se da porque no encuentran una demanda efectiva como en el pasado”, explicó.

Por otro lado, indicó que los aumentos reales de salarios de julio estuvieron un 50% por debajo de los incrementos de años anteriores, al tiempo que hay varios precios internacionales de productos que exporta Uruguay como los lácteos que están mostrando una tendencia bajista.
Seguí leyendo