La libertad de la música
El trío canadiense Rush, una banda con muchos fans y poca prensa, editó el disco Clockwork Angels
En un viejo texto sobre la película Blade Runner, el filosofo español Fernando Savater decía algo interesante sobre la crítica: “En cuestión cinematográfica tengo la suerte de que la mayoría de los críticos oficiales tienen un gusto detestable, es decir, para nada coincidente con el mío. Les pongo cabeza abajo, como Marx quería hacer con Hegel, y me sirven muy donosamente como brújula”.
Precisamente así debería leerse la floja y obtusa crítica que la revista Rolling Stone estadounidense hace de Clockwork Angels, el más reciente disco de la banda candiense Rush: como una brújula que señala hacia el lugar equivocado.
Esta desidia a la hora de hablar de su música ha acompañado desde siempre al trio integrado por Geddy Lee (bajo, voz y teclados), Alex Lifeson (guitarra) y Neil Peart (batería y percusión). Habiendo editado su primer disco en 1974, siendo la tercera banda por detrás de los Beatles y los Rolling Stones en discos de oro y platino obtenidos, tuvieron que esperar hasta 2003 para ser entrevistados por la televisión nacional en Estados Univos. Y fue en el programa humorístico de un reconocido fan de la banda, Stephen Colbert.
Como dijo Billy Corgan, el líder de los Smashing Pumpkins (banda que, por cierto, acaba de editar uno de los mejores discos de rock de este año): “Creo que cuando la gente mire atrás y vea cuáles han sido las grandes bandas, ellos serán una de esas bandas. (...) Muchos de los grupos han sido sobreexplicados. Zeppelin ha sido sobreexplicado. Los Beatles han sido sobreexplicados. Pero no cuentan toda la historia. Y puedes preguntarte: ‘¿Por qué esta banda ha sido marginada?’. No importa, en algún momento ellos han estado ahí y alguien tiene que explicar por qué estaban ahí”.
La canción del inmigrante
Rush fue formado en 1968 en los suburbios de Toronto, Canadá, por Geddy Lee y Alex Lifeson, hijos de inmigrantes europeos y, en el caso de Lee, supervivientes del Holocausto. El trío, que era completado por el baterista John Rutsey, se fue abriendo paso lentamente en la escena local hasta que en 1974 publicaron su homónimo disco debut.
De ese trabajo, emergió el tema Working man, que fue pinchado con insistencia por varias emisoras de rock alternativo del norte de Estados Unidos, especialmente de Cleveland, lo que les permitió editar su trabajo en ese país y comenzar una gira.
Los problemas de diabetes de Rutsey hicieron que la banda buscara un nuevo baterista y ese fue Neil Peart, quien desde ese momento se ocuparía de las peculiares letras del grupo.
Tras editar Fly by Night en 1975 y ser teloneros de Kiss durante ese año, la banda grabó el álbum Caress of Steel en 1976. A los fans no les gustó el disco y a su sello Mercury tampoco, por lo que para el próximo disco pidió a la banda temas “más comerciales”, so pena de rescindirles el contrato.
El grupo respondió con 2112, un álbum “conceptual” cuya cara A incluía un solo tema de 20 minutos. Para sorpresa del sello, el disco catapultó al trío a las arenas de todo Estados Unidos, con lo cual la banda “compró su total independencia”, según Neil Peart. También fue el disco que comenzó uno de los ejemplos más evidentes de separación radical entre las opiniones de la crítica mainstream y la creciente base de fans de una banda.
El espíritu de la radio
Tras editar su primer álbum en vivo y sacar los muy progresivos A Farewell to Kings y Hemispheres, la banda decidió acortar las canciones e incorporar elementos de la new wave y el reggae para su álbum Permanent Waves de 1980.
El disco abre con el tema The spirit of the radio y marcaría el comienzo de la etapa más popular de la banda, que solo un año después sacaría Moving Pictures, considerado por muchos su pico creativo. Incluyendo clásicos como Tom Sawyer y YYZ, Moving Pictures lleva vendidas más de 5 millones de copias hasta la actualidad.
Lejos de quedar anclada en su formula de éxito, la banda siguió experimentando durante el resto de la década, volcándose de forma clara hacia el uso de teclados y programaciones, una decisión que, por un lado, incomodó al guitarrista Lifeson, que aceptó a regañadientes pasar a un ominoso segundo plano. Por otro lado, la medida alienó a una parte importante de sus primeros fans que querían riffs y canciones de cinco minutos por lo menos.
De todas formas, en ese período aparecieron joyitas como Time stand still, el single del disco Hold Your Fire. Y también muy pronto los fans comprendieron lo que Peart quería decir en la letra de Tom Sawyer: “El sabe que los cambios no son permanentes pero que el cambio sí lo es”.
Tragedia y regreso
En 1997, Peart fue golpeado por la muerte de su hija adolescente en un accidente de tránsito y pocos meses después su esposa falleció de cáncer. Peart abandonó la música y se embarcó en un viaje en solitario por Estados Unidos, México y parte de Centroamérica, a lomos de su motocicleta. Según comenta Lifeson en el excelente documental Rush: Beyond the Lighted Stage: “En ese momento no había más banda. No podíamos siquiera plantearnos hacer música”.
El largo viaje interior y exterior del baterista (Peart recorrió cerca de 90 mil kilómetros) quedaría plasmado en el libro Ghost Rider: Travels on the Healing Road y tras ese exorcismo Rush regresaría con Vapor Trails de 2002. Un año después, el grupo graba su disco Rush in Rio, con el que descubren que en América Latina tienen una base de fans casi tan grande como en el mundo anglosajón.
En 2005 el grupo celebra sus 30 años con el disco R30: 30th Anniversary World Tour, que alcanza muy pronto la categoría de quíntuple disco de platino en Estados Unidos. Dos años más tarde, editan Snake and Arrows, un disco considerado como su plena vuelta a la buena forma rockera.
En 2010, los directores Sam Dunn y Scot Mac Fayden, responsables del notable documental Metal: A Headbangers´s Journey realizan el mencionado Rush: Beyond the Lighted Stage, con el que ganan el Premio del Público en el Festival de Tribeca y que entre otras cosas recoge testimonios de artistas influenciados por el arte del grupo, entre ellos Kirk Hammett de Metallica, el mencionado Corgan, Taylor Hawkins de Foo Fighters y Vinnie Paul de Pantera.
Finalmente, tras girar intensamente en los últimos dos años (como siempre lo han hecho por cierto), la banda acaba de editar su Clockwork Angels, un disco que ha sido saludado como su mejor trabajo en al menos 20 años.
Quizá todo se resuma a lo que se pregunta Genne Simmons, el lider de Kiss, en el citado documental: “¿Qué clase de banda es Rush? Es Rush”.