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El módulo de alunizaje Peregrine, que fracasó en su intento de llegar a la Luna debido a una fuga de combustible en el sistema de propulsión, regresará a la Tierra el jueves y terminará quemándose en la atmósfera terrestre, informó la empresa Astrobotic y la NASA, que la enviaron al espacio el 8 de enero.

La nave se desintegrará junto a los objetos que transportaba, entre ellos restos mortales de los presidentes George Washington, Dwight Eisenhover y John Kennedy, que junto a cenizas de indios navajos, que serían el primer “sepelio lunar” de la historia.

Astrobotic y la agencia espacial estadounidense (NASA) anunciaron que estrellarán Peregrine contra la atmósfera de la Tierra para que "no crear escombros en el espacio cislunar".

El robot con forma de caja lleva ya más de una semana en el espacio y se encontraba a 390.000 kilómetros de nuestro planeta, al momento de la notificación.

“La recomendación (de la NASA) que hemos recibido es permitir que la nave espacial se desintegre durante la reentrada en la atmósfera de la Tierra”, explicó Astrobotic en un comunicado.

Según los cálculos de la compañía, con sede en Pittsburgh, el vehículo impactará el jueves 18 de enero contra el escudo terrestre, probablemente al norte de Australia.

Dentro de la nave hay un total de 20 cargas útiles, algunas francamente singulares, como una cápsula del tiempo con mensajes de 80.000 niños de todo el mundo.

Pero las más asombrosa son los restos mortales de decenas de humanos enviadas por la compañía de entierros espaciales estadounidense Elysium Space.

Además de cenizas extraídas de un cementerio de la Nación Navaja, que objetó el lanzamiento, hay restos de tres presidentes norteamericanos: George Washington, Dwight D. Eisenhower y John F. Kennedy.

Se prevé que se vaporizarán al ingresar a la atmósfera terrestre por la elevada temperatura que alcanzará la cápsula.

Imposibilitada

La Misión Peregrine Uno (PM1) se lanzó la madrugada del pasado 8 de enero con éxito sobre el nuevo y poderoso cohete Vulcan Centaur de United Launch Alliance (ULA) desde la estación de Cabo Cañaveral.

Se trató del primer intento estadounidense en medio siglo de colocar una nave espacial en el suelo lunar: a última había sido una nave Apollo en 1972

Pero a las pocas horas empezó a perder energía y la empresa privada que la fletó reveló una falla en el sistema de propulsión a las pocas horas.

La NASA había pagado a Astrobotic más de US$ 100 millones de dólares por transportar su carga, en el marco de un programa experimental denominado Commercial Lunar Payload Services. El objetivo general es sembrar una economía lunar comercial y reducir sus propios gastos generales.

La misma empresa tendrá otra oportunidad en noviembre con su módulo de aterrizaje Griffin, que transportará el explorador VIPER de la NASA al polo sur lunar.

(Con información de agencias)

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