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En la noche del jueves el Concurso de Agrupaciones Carnavalescas que se desarrolla en el Teatro de Verano permitió a los 3.500 espectadores (no estaban colmadas las plateas) disfrutar sobre todo de dos actuaciones de alto nivel que, por otra parte, exponen dos de los momentos de mayor humor considerando la totalidad de los 47 espectáculos que el jurado está analizando.

Cerca de la medianoche volvió a concursar La Trasnochada, una murga de corta historia, pero dueña de una propuesta encantadora: canta muy bien, tiene uno de los mejores libretos de la categoría, está vestida y maquillada en forma excelente, hay un destacado trabajo de puesta en escena y más virtudes que mejoran lo muy bueno de 2011 cuando se colocó en la quinta posición. Tal vez, y aunque dependerá de los jurados, den el batacazo y estén muy arriba. Sería justo.

En ese marco, fue sobresaliente la tarea de Maxi Orta. Ya en 2011 destacó su caracterización de la intendenta de Montevideo, Ana Olivera. Este año sale a escena luciendo una vieja casaca de la selección uruguaya de fútbol y con una damajuana debajo del brazo, imitando al ex futbolista Fabián O'Neill en forma perfecta, en un cuplé notable.

Es una imitación soberbia (con un brillante Leo Pereyra como ladero), que genera carcajadas y que le valió a Orta una mención especial por esa realización durante el Desfile Inaugural por la Av. 18 de Julio (premio que el hijo del legendario José “Tucho” Orta recibió en los últimos dos desfiles).

Obviamente refiere a la amistad con ex compañeros como Richard “Chengue” Morales, afirma reiteradamente que Diego Forlán no es homosexual, alude a lo que ocurrió entre Luis Suárez y Patrice Evra, todo con mucho humor y con un “O'Neill” que, como el ex jugador, hace alarde de cuánto le gusta el vino, con “mechas” originales como cuando recomienda los conductores tomar por la calle “Vinito Blanco”.

Incluso al final felicita a OSE por su campaña publicitaria para estimular el consumo moderado de alcohol y el consumo de agua como bebida sustitutiva, pero solicitando “equilibrio”, instando a tomar “un litro de agua y 16 o 17 de vino”.

En síntesis, una notable faena de La Trasnochada con su propuesta “El fin de los principios”, con un Martín Souza brillante en la direccción escénica de una murga “peso pesado” que incluso tuvo el gesto de subir a cantar al medio de la platea alta, con su hinchada, cuando lo habitual es que los conjuntos canten por el corredor que separa las plateas yendo directamente a la zona del pedreguyo.

Luego llegó otro momento muy disfrutable: la actuación de los humoristas Los Choby's. El conjunto, si bien es liderado por Leonardo Pacella que expone algunos pequeños “stand up” realmente imperdibles, realiza una tarea más grupal que en otros años, con aportes talentosos de Julio "Bicho" Yuane y Fabricio Soeranza, pero también de Maxi Tuala y varios componentes más.

Son los humoristas que más humor generan, los que más risas despiertan y por más rato, a veces se vio a más de uno literalmente llorar de la risa y este grupo consigue eso con gente que ya los vio en la primera rueda.

Dejan sin argumentos a quien afirma que los humoristas no pueden ser el show de cierre porque la gente se va. Ayer nadie se movió de su lugar, todo el mundo se quedó hasta el final, o sea que depende de la calidad de la propuesta. Choby's mostró que un elenco de humoristas puede protagonizar ser el espectáculo final.

Tras lo expuesto, debería citarse que estamos ante el máximo candidato a ganar el primer premio. ¿Lo es? Hay dudas. Deberían serlo en una categoría donde la clave es, justamente, el humor, no obstante otros tienen buenos espectáculos pero, sin generar tanta comicidad, bailan mejor o están mejor vestidos y eso, dado el sistema de calificación, puede determinar que lastimosamente los mejores humoristas del concurso no sean los que generan más risas.

Los Choby's son, más allá del tema de los puntajes, uno de esos espectáculos que uno puede y debe recomendar, vale la pena abonar una entrada para verlos en un tablado o en el Ramón Collazo, son 55 minutos 100% disfrutables, distienden, atrapan y entretienen, cosa que no todos logran.

Como en otras oportunidades, con humor cuestionan lugares comunes en los que caen los carnavaleros en el marco de una mirada al microclima del Teatro de Verano: hay alusiones a abonados, periodistas, jurados, vendedores de bebidas y alimentos... casi nadie se salva. Las pequeñas humoradas del espectador que va a comprar un chorizo y una cerveza “a precios de ópera”, del jurado con sus distracciones mientras concursa una comparsa, de la entrega de menciones especiales y las reacciones de los premiados, de los análisis de los periodistas... todas son muy buenas para verlas.

Y, en algo recurrente en el conjunto, pero que sigue generando atracción, también es buena la ironía con la que aluden a la categoría revistas con la actuación de “Glamures del Casabó” o a la de parodistas con una nueva incursión en el escenario de los también ficticios “Los Etors”.

En definitiva, como dijo alguno anoche al irse del Teatro de Verano, ya sobre las 2 de la madruga y tras mucho reir, “capaz que vimos dos primeros premios, aunque no lleguen a serlo”.
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