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Junto al sector privado, el gobierno logró que se construyan viviendas nuevas fuera de la costa, donde la clase media reclamaba oferta. La política del gobierno en la materia tuvo entonces, con la ley de promoción, un aire inesperado que puede ubicar en su lista del haber. Fue una verdadera revolución silenciosa, a pesar de dificultades como precios inflados en Montevideo. Para el ministro de Vivienda, Francisco Beltrame, ese y otros logros de su cartera en el período impiden a la oposición criticar la política de vivienda del gobierno. En entrevista con El Observador, el jerarca también consideró que algunos privados que construyen viviendas tienen doble discurso.

¿Por qué no pudo transmitir logros de ley de vivienda de interés social?

Difusión hubo. El problema es si se transforma o no en un punto de ataque en la campaña electoral. Y lo que creemos es que el plan quinquenal ha sido un salto cualitativo muy importante, que pudo retomar buena parte de lo que planteaba la ley de vivienda. Por primera vez, y de forma sistemática, realizamos acciones sobre el stock. No se trata solo de dar dinero, sino que sea bien aplicado, porque puede llegar a ser un desperdicio. En este período logramos que se comercialicen 1.742 viviendas que no estaban utilizadas.

En la campaña electoral las fotos se la sacan los intendentes inaugurando viviendas.

En parte es un logro, en la medida que esto fue una política generada en el gobierno del Frente Amplio. Es una política que llegó para quedar instalada, y el hecho de que no haya debate, significa que hay una apropiación de esto. No hay crítica a lo que se viene realizando.

¿Por qué piensa que no es tema de campaña la política de vivienda?

Porque efectivamente hubo avances sustantivos que cambian la historia. Se puede ver departamento a departamento. Un ejemplo es Paysandú. Otro es Río Negro, que nunca tuvo la inversión en vivienda como se ha dado en este último período. Y los números se pueden repetir departamento por departamento.

¿Quiere decir que al gobierno no le pegan en el tema vivienda porque no hay en qué pegarle?

Yo creo que desde los gobiernos departamentales no creo que haya un golpe en este sentido. El sistema político no lo ha planteado. Las críticas que hay tienen que ver con la atención a nivel de asentamientos, en los cuales en realidad lo que se trata es ver de qué forma avanzamos.

¿Usted está conforme con lo hecho por el gobierno en vivienda?

Estamos contentos con lo realizado, sabiendo que queda mucho por atender. Satisfecho sobre todo con los logros, a pesar de las condiciones que nos han tocado.

¿Y cuáles han sido los palos en la rueda que impidieron avanzar?

Limitantes que tienen que ver con la evolución de los precios de la construcción, que responde a determinados sistemas que experimentan crisis de crecimiento, como las cooperativas.

¿Qué piensa de la propuesta “Asentamiento cero” del candidato Lacalle Pou?

Como intencionalidad a futuro está bárbaro, pero pensar que esto se resuelve en cinco años es un error muy fuerte, quizá producto del entusiasmo y el desconocimiento de cuál es la situación. De hecho, conocemos las situaciones de lo que esto implica en la generación de infraestructura. Hay temas que se plantean pero están todas las herramientas en aplicación. Es claro que los gobiernos departamentales son la policía en materia territorial, y ahí se ha permitido la generación de asentamientos en lugares donde no se debieron permitirse nunca. Es un fenómeno que se da en todo el país.

Los precios de viviendas nuevas, promovidas por la ley de viviendas de interés social tienen un precio muy por encima de la media de compraventas del año pasado.

Es complicado realizar esa comparación. Pero yo aporto al análisis: ¿por qué el valor medio de comercialización de una vivienda de dos dormitorios en el interior es de US$ 81.000, y en Montevideo es de US$ 129.000?

¿Por qué?

Esa es la discusión, y por eso intentamos introducir algunas variantes para tratar de regular esto. Según un grupo de inversiones eso obedece al incremento del valor de la tierra. Nuestro análisis indica que en algunos casos, y solo en algunos casos, el valor de la tierra ha incrementado en 100%, pero su incidencia con respecto al valor de construcción no es ese. Creemos que esto tiene que ver con expectativas de ganancias, de comercialización de lo que pretenden…

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… del resultado de la inversión, y por eso lo que pretendemos de este promedio y este tope fijado para una de cada cuatro viviendas, es tratar de anticipar algo que tarde o temprano va a suceder en el mercado, y es que si uno construye para un mercado que no existe, termina siendo un problema.

A los privados le descuentan 20%

Por eso nuestra preocupación. Tratar de generar condiciones para la adecuación del mercado. La preocupación viene desde hace tiempo. Con este marco ya habíamos tenido propuestas de inversores que no estaban contemplados en las condiciones de la ley, porque querían construir más de 100 viviendas, y se entablaron mecanismos de conversación. Y esos proyectos se presentaron, aceptaron las condiciones y se han desarrollado. Entonces pensamos que la rentabilidad del negocio lo admite. No son, por otro lado, precios de ruina, porque si hablamos que el precio tope para un dormitorio es de US$ 91.000. No son precios para toda la población, pero sí puede llegar con estos valores a una parte de la población que engloba a 40% de la población, mientras que hoy accede 20% de la población de Montevideo. Pretendíamos tener una respuesta que hoy no tenemos.

¿Hasta cuándo van a esperar?

Son pasos ciertos y reales que van a fortalecer la demanda para que haya una oferta acorde.

Pero los topes a precios de 25% de las casas promovidas por la ley, son para nuevos proyectos. ¿El efecto cuándo se puede ver?

Seguimos en campaña electoral, a veces llama la atención que hay inversores que plantean inconveniencias del tope pero a su vez trabajan con el Ministerio por debajo de los topes estipulados en el interior. Entonces hay algunas contradicciones. A esto hay que dejarlo decantar. Estamos convencidos que este es un camino que nos va a permitir mejorar la oferta.

¿Entonces considera que hay privados con doble discurso?

Yo creo que algunos sí lo tienen.

¿A qué responde?

A una coyuntura muy particular. Hay que ser mesurados.

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