La perfecta unión entre la voz y la máquina
La artista canadiense Grimes estrenó su tercer trabajo: Visions, un disco muy particular e innovador.
Si hay algo que Grimes, el proyecto musical de la canadiense Claire Boucher no es es ser tradicional. Sí puede ser de los discos más innovadores de este año. También podría ser lo más extraño y por lo tanto, menos encasillable que se puede encontrar entre los últimos lanzamientos.
Claire Boucher apareció en la escena independiente canadiense y en solo dos años ha editado tres discos, sin contar uno en colaboración con su coterráneo, el cantante d’Eon.
Su nombre ha estado rondando de manera notoria los blogs y revistas especializadas de ambos lados del Atlántico. El año pasado participó del festival canadiense NXNE, uno de los más importantes del país y formó parte de la gira de la sueca Lykke Li por Norteamérica. Y este año realizará su primera gira por Europa.
Con Visions, su último disco editado en febrero, logró catapultarse hacia el éxito independiente, siendo editado por el afamado sello inglés 4AD, casa de artistas ya establecidos como Bon Iver y St. Vincent.
Grimes es un proyecto que se rige bajo las bases del do it yourself. En vivo, Boucher, rodeada de aparatos electrónicos construye su one-woman-show, grabando bases, intercalando voces y combinando ritmos. Pero de los aspectos más llamativos de su música es su registro vocal.
Lo que parece ser ayudado por aquellos software que ayudan a las voces menos talentosas, es en realidad una voz que de manera natural llega a las notas más altas de la escala. De acuerdo con ella misma, su trabajo es “el matrimonio entre la voz de un humano con el latido del corazón de una máquina”.
La unión de los factores en este caso altera el producto. Con influencias confesas de artistas desde Björk y Enya, pasando por el productor de electrónica Aphex Twin y terminando por el trío de R&B TLC, Grimes consigue un resultado totalmente inesperado. Tal vez acercándose a The Knife, Fever Ray o una versión más densa de Lykke Li. Sin embargo, sus particularidades hacen difícil que se pueda comparar cabalmente con cualquiera de todos estos.
En varias entrevistas se autodefinió como “post-internet”, una generación de jóvenes que crecieron bajo la influencia de internet. Este libre y masivo acceso a toda la información posible se relaciona con esa condición híbrida que tiene su música.
Con Visions, Grimes llegó a ese punto donde su idea se expresa de manera más cabal, pulida y mejor producida. Su anterior trabajo, Halfaxa es todavía demasiado complejo y no tiene esos hits instantáneos como sí los tiene Visions.
Con este último trabajo logra establecer un juego de opuestos. Podría definirse con las siguientes palabras: etéreo, atmosférico, femenino. Pero también extático, oscuro, visceral. Es pop y es electrónica; hip hop y R&B. Todo a la vez y nada en particular. Las melodías, interpretadas con las tonalidades más dulces de la voz de Boucher, se mezclan con beats y ritmos de la electrónica de más nocturna naturaleza.
Genesis, el primero de los cortes, combina un ritmo que contagia al baile con arpegios en piano y un sinfín de voces superpuestas. Oblivion, cuyo video fue apenas ayer colgado en YouTube, demuestra el despliegue vocal de la cantante con una canción por de más pegadiza. Vowels = space and time continúa una herencia rítmica del R&B de los noventa, pero llevada acabo de manera demasiado actual.
Visions, además de su música, significa con sus juegos de paneos, haciendo que la voz y los instrumentos se paseen entre los parlantes o auriculares. Sobre su música, Boucher dijo que es “el único medio por el cual puedo ser totalmente expresiva. El proceso creativo es una búsqueda de la máxima experiencia sensual, mística y catártica y es el vehículo para purgar mi psiquis”. Visions es entonces un viaje surreal y espectacular dentro del mundo de Grimes.