Corría el año 1978 y Tess Gallagher, con 35 años de edad y dos libros de poesía publicados, conocía a Raymond Carver, uno de los escritores estadounidenses más importantes del siglo XX y uno de los mejores exponentes del “realismo sucio”, el movimiento literario surgido en Estados Unidos en la década de 1970 y que cuenta en su nómina de autores con monstruos como John Fante, Charles Bukowski, Richard Ford y Tobias Wolf.
La poética de Gallagher con un poco de realismo sucio de Carver
La influencia del estilo del escritor estadounidense está latente en cada uno de los 12 cuentos que Tess Gallagher reunió en El amante de los caballos