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La 'guerra del gas' entre Ucrania y Rusia "reforzará la orientación pro-OTAN de la política exterior de Ucrania", según el politólogo Vadim Karasiov.

El gas vendido por Moscú a Kiev costaba 50 dólares los 1.000 m3. Gazprom pretende cuadruplicar sus tarifas para ponerse al nivel del mercado mundial, lo que supone entre 220 y 230 dólares los 1.000 m3 de gas natural.

Las relaciones ruso-ucranianas sufrieron un deterioro general tras la "revolución naranja" de 2004, que llevó al presidente Viktor Yushchenko, de tendencia pro-occidental, al poder.

Rusia quiere "frenar la cooperación estrecha de Ucrania con la Unión Europea (UE) y la OTAN", acusó durante una entrevista de televisión Anton Buteiko, viceministro ucraniano de Relaciones Exteriores.

"Pero si la presión es muy grande", podría ser contraproducente y lograr un mayor acercamiento entre la UE y los líderes de la revolución naranja, advierte Nanivska.

Los ucranianos pueden igualmente "intensificar bruscamente las negociaciones con vistas a la entrada en la OTAN y depositar una petición formal de adhesión", explica otro experto, Andriy Ermolayev, del Centro ucraniano de investigaciones sociales de Sofía.

Además del acercamiento entre europeos y ucranianos, lo que no sería bien visto por Rusia, el conflicto por el precio del gas podría reforzar los sentimientos nacionalistas en Ucrania y contribuir a que la población se muestre favorable a la entrada del país en la OTAN.

"Cuanto más sea percibida Rusia como un enemigo --y los últimos sucesos dan esta imagen a la población ucraniana--, más los ucranianos serán proclives a buscar la protección de un tercer" actor, explica Karasiov.

(AFP)

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