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La muerte de Donna Summer, ocurrida ayer en el balneario de Key West en la costa de Florida luego de una larga lucha contra el cáncer, provoca un repaso a su larga trayectoria artística iniciada a finales de la década de 1960.

Como muchas de las grandes voces de la música estadounidense de la época, Summer, cuyo verdadero nombre era LaDonna Adria Gaines, comenzó su carrera como cantante de música gospel en la iglesia a la que acudía cada semana con su familia.

Estas actuaciones en el coro de la iglesia de su barrio en Boston cuando apenas tenía 10 años la animaron a intentar ganarse la vida con su voz, con la que intentaba imitar a las míticas cantantes y grupos femeninos del sello Motown.

Antes de que su sonido fuese reconocido internacionalmente, la cantante vivió durante varios años en Alemania, donde llegó tras participar en la versión europea del conocido musical Hair.

En Europa publicó su primer trabajo discográfico en solitario, Lady of the night (1974), donde estaba incluido el tema The hostage. Sonó con fuerza en Bélgica y Holanda, aunque no fue publicado en su país natal.

Pero la sensual Love to love you baby se convirtió un año después en la chispa que necesitaba Donna Summer para incendiar las noches en discotecas de medio mundo durante casi una década y convertirse así en la reina por excelencia de la música disco.

Este tema, que alcanzó el segundo puesto en la lista Billboard Hot 100, fue producto de la colaboración de Summer con los productores Peter Bellotte y Giorgio Moroder, fusión de talentos fundamental para lograr un sonido propio que la convirtió en pionera del llamado “tecnodisco” (ver recuadro).

La repercusión de Love to love you baby se tradujo en la grabación en Estados Unidos de su secundo disco, Trilogy of love, al que siguieron Once upon a time y I remember yesterday.

En 1979 editó Bad girls, disco con el que Summer empieza a dejar atrás la música disco para incorporar ritmos de soul, rhythm & blues y rock, que se convirtió en un auténtico éxito de ventas, con cerca de cuatro millones de copias vendidas en todo el mundo

El tema Hot stuff, con el que ganó otro premio Grammy, volvió a popularizarse más de una década después al ser incluido en la banda sonora de la popular película inglesa The Full Monty.
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