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Así como Sergio Goycochea desembarcó en el banco de suplentes y terminó transformándose en la figura que catapultó a Argentina a la final de Italia 1990, otro Sergio, Romero, es el nuevo héroe del vecino país. Los dos penales que le atajó ayer a Holanda pusieron a la albiceleste en una definición mundial después de 24 años.

Romero, de 27 años, llegó cuestionado por propios y extraños. Porque su rendimiento en la selección nunca fue regular. Porque en su equipo no ataja. Porque no tiene competencia en el puesto.

Sin embargo, ha jugado hasta el momento un gran torneo. Con atajadas claves desde el partido debut, ante Bosnia, hasta las que salvó en los contragolpes de Suiza, en el reñido partido de octavos de final.

El miércoles, después de 120 minutos donde no tuvo casi trabajo, sacó a relucir sus 1,92 metros para achicarle el arco a los holandeses que habían sido tan eficaces en cuartos, contra Costa Rica.

Y sus atajadas estuvieron cargadas de una fuerte sensación a revancha. Por las críticas y porque su rendimiento en el mundial de Sudáfrica 2010 había dejado que desear.

Confirmado como titular inamovible desde la llegada de Alejandro Sabella a la selección (a mediados de 2011), Romero atraviesa su mejor momento futbolístico tras pasar, insólitamente, una temporada como suplente en Mónaco.

Ahí el titular es Danijel Subasic, tercer golero de Croacia en este mundial. Y ahí recaló Romero a préstamo ya que Sampdoria no lo quiso para la pasada temporada.

Nacido en Misiones y formado en Comodoro Rivadavia, Romero debutó en Primera en 2006 en Racing.

En 2007 fue campeón mundial sub 20 en Canadá y de ahí se fue a AZ Alkmaar holandés embarcado en una aventura europea.

¿Su primer técnico en Europa? Louis Van Gaal. Después de cuatro temporadas llegó a Sampdoria donde atajó otras dos con continuidad pero sin mayores destaques.

En Monaco solo vio acción en nueve partidos en todo 2013-2014. Tres por liga y seis por copa. Recibió seis goles.

Poco importan ahora esas estadísticas. Argentina es finalista. Y de la mano de Romero. El nuevo Sergio.

Ni los estudió
Apenas terminó el partido, Romero fue abordado por los periodistas de campo. Y fue sincero al expresar que “los penales son suerte. Te podés tirar bien como le pasó al golero de ellos en el último penal e igual entran”.

El primer penal, el de Ron Vlaar, fue fundamental. “No lo conozco como pateador pero intuí que le iba a pegar fuerte y me tiré para ese lado”. Todo lo metódico que fue Van Gaal para ganarle a Costa Rica lo fue Romero en intuición y suerte para detenerle también el penal a Sneijder. Así Argentina es finalista.
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