ver más

¿Cómo se generan estas protestas?

Las manifestaciones que se han sucedido en los últimos días en el corazón de Hong Kong, el centro financiero más prominente de Asia, se derivan de la decisión de las autoridades chinas de limitar e incluso vetar los candidatos que puedan ser elegidos por los ciudadanos de la esta región –que goza de cierta autonomía- durante las elecciones de 2017.

Los manifestantes se han reunido durante cinco días consecutivos en las áreas más céntricas de la ciudad y se han negado a ceder en sus protestas pacíficas, a pesar de que la policía disparó múltiples rondas de gas lacrimógeno en un intento vano por disipar a la muchedumbre.

Pero por debajo de esta protesta concreta como reacción a la decisión política del gobierno chino, hay una lucha más subterránea y duradera que intenta conseguir libertad y democracia para la ex colonia británica y para China en general.

Los analistas han señalado que esta ronda de protestas podría convertirse en el desafío más grande que deban enfrentar las autoridades chinas desde 1989, cuando se produjeron las manifestaciones de la plaza de Tiananmen.

¿Cuál es la situación política de Hong Kong?
Hong Kong está compuesta por una península y varias islas ubicadas en la costa sur del Mar de la China Meridional, en el delta del río Perla junto a la ciudad de Cantón (ver mapa).

Oficialmente su nombre es Región Administrativa Especial de Hong Kong de la República Popular China; hasta el 1 de julio de 1997 fue una colonia del Reino Unido. Luego de esa fecha la región fue restituida a China con el compromiso de que sería administrada bajo el modelo “un país, dos sistemas”. Este modelo implica el mantenimiento de un régimen económico capitalista pero en un país de ideología oficial comunista. Además Hong Kong tiene autonomía en su sistema administrativo y judicial y en su régimen de aduanas y fronteras externas.

La región fue una colonia inglesa durante más de 150 años, hasta que se produjo una salida negociada entre Londres y Beijing que terminó con la entrega del territorio en 1997. Una vez acordada la salida, los británicos se aseguraron de que los ciudadanos de Hong Kong gozaran de una serie de libertades mayores que las que permite el gobierno chino en su territorio continental. De hecho Gran Bretaña logró pactar con los chinos una garantía un tanto “nebulosa” por la cual a Hong Kong se le permitiría un mayor nivel de autonomía durante los siguientes 50 años luego del retorno a China.

Cuál es la relación entre China y Hong Kong?
A pesar de los temores que antecedieron el retorno a China, Hong Kong se mantuvo casi igual a su época colonial luego del traspaso de poder. Comenzó a ser administrada por China pero con una “correa larga”; en Hong Kong, por ejemplo, se conmemora cada 4 de junio con marchas y vigilias el aniversario de las protestas de Tiananmen, algo que en el continente está prohibido.

Además se ha preservado el derecho de reunión y así como la libertad de prensa; de hecho la ciudad de Hong Kong está ranqueada entre las primeras de la región en lo que hace a la protección de la ley y de los derechos humanos.

La región tiene un sistema político que se acerca a la democracia, con múltiples partidos políticos que tienen bancas en una asamblea legislativa que, si bien considera los intereses políticos de Beijing tampoco se acobarda ante su poder.

En años recientes, sin embargo, se ha intensificado la preocupación entre sus ciudadanos, quienes temen que China comience a socavar las libertades derivadas del pacto con Gran Bretaña, y que termine por desmantelar el modelo de “un país, dos sistemas”.

Los habitantes de Hong Kong, muchos de los cuales son descendientes de segunda o tercera generación de chinos que escaparon del comunismo, se consideran a sí mismos diferentes al resto de la población de China.

La preocupación se transformó en protesta luego de que Beijing anunciara, a principios de setiembre, que el próximo líder de Hong Kong sería elegido entre una serie de candidatos previamente autorizados –y vetados- por las autoridades chinas, antes de las elecciones de 2017.

¿Quiénes son los manifestantes?
Entre ellos se cuentan varios movimientos; en principio los organizadores de estas protestas fueron los integrantes de #OccupyCentral, el equivalente en Hong Kong del movimiento que comenzó manifestando en Wall Street, conocidos como los indignados (Occupy Wall Street).

Se han sumado luego grupos que tradicionalmente han militado por la democracia en Hong Kong, incluyendo algunos que se manifiestan cada 4 de junio; también hay una gran cantidad de estudiantes universitarios y de secundaria, que en parte se vieron atraídos a las manifestaciones para protestar por el arresto de un líder estudiantil de 17 años, el viernes 26 de setiembre.

Exigen la renuncia del actual jefe ejecutivo de la región, Leung Chun-ying, que es considerado como un hombre cercano a Beijing. Piden además que las próximas elecciones sean libres y directas.

Para llevar adelante la protesta han elegido un método pacífico y silencioso, que en los últimos tiempos ha tomado como símbolo los paraguas que usaron los manifestantes para protegerse del gas lacrimógeno. Quienes protestan han bautizado al movimiento que ya lleva cinco días de marchas como “la revolución de los paraguas”. Las escenas televisadas en las que se ven a las fuerzas especiales anti motines utilizando incluso gas pimienta contra los manifestantes, han generado una ola de indignación ente los ciudadanos, lo que obligó al gobierno local a retirar a este grupo de policía especial.

Las manifestaciones si bien son numerosas han mantenido una sorprendente calma; es posible ver activistas reciclando basura y hasta niños de escuela haciendo sus deberes en medio de las marchas.

¿Cómo ha reaccionado China?
El líder pro chino de Hong Kong, Leung Chun-ying, dijo el martes que China no cambiará su decisión de limitar la reforma electoral; de esta manera es poco probable que se produzca una tregua entre los manifestantes y las autoridades que pudiera llevar a negociaciones. Las protestas entran hoy en su quinto día.

China se enfrenta a un dilema complejo como consecuencia de esta serie de manifestaciones. Si cede demasiado ante las demandas de los estudiantes y grupos que protestan podría dar una señal -no sólo en Hong Kong sino en la China continental- de que está dispuesto a “aflojar” su férreo control, al menos un poco en lo que a libertades políticas refiere. Esto podría alimentar las esperanzas de separatistas y disidentes chinos que vienen reclamando más democracia y libertad desde hace años, cada vez con más intensidad.

La prensa oficial china –que es la inmensa mayoría- ha censurado las noticias sobre las protestas e incluso ha bloqueado el acceso a redes sociales muy usadas en la zona, como Instagram y la propia Facebook.

Además las autoridades condenaron las “acciones ilegales de ocupación” que se han dado en Hong Kong, sugiriendo que una “mano extranjera” guía a los radicales que se movilizan en las calles. El jefe político Leung ha definido las protestas como ilegales y ha llamado a los ciudadanos a que opten por el diálogo “racional” con su gobierno local.

¿Qué puede suceder en los próximos días?
Las protestas han ido creciendo con el paso de los días y se espera que hoy miércoles, día en que se conmemora el feriado nacional chino –el 65 aniversario de la creación de la República Popular de China-, haya todavía más gente manifestando en las calles.

“Es muy posible que al menos 100.000 personas, pero posiblemente hasta 300.000 o 400.000 se unan a la protesta para mostrar el poder de la gente”, dijo Willy Lam, profesor adjunto en la Universidad China de Hong Kong. “Quieren convencer al gobierno local y a Beijing de que cualquier uso de la fuerza sería contraproductivo y terminaría indignando al resto de la población de Hong Kong, compuesta por más de 7 millones de personas”.

Si las sentadas y marchas continúan es posible que el gobierno chino pierda la paciencia y ordene a las fuerzas de seguridad locales que utilicen medidas más duras para reprimir a quienes protestan, incluyendo el uso de balas de goma.

Si se diera este tipo de represión los analistas consideran que podría ser nefasto para el gobierno local de Hong Kong, que se vería sometido aún a más presión por parte de la sociedad civil de la región y de los propios medios que, a diferencia de los continentales, gozan de libertad de prensa.

Además se teme por los efectos económicos que dejen estas protestas en el principal centro económico de Asia. Estas coinciden con el inicio de la llamada Semana Dorada, un período de vacaciones en China en el que muchos ciudadanos continentales viajan a Hong Kong a hacer compras, sobre todo de artículos de lujo como los que ofrecen marcas como Prada, Louis Vuitton y Patek Philippe, entre otros.

Un problema aún más complicado enfrentan los gobernantes chinos, que ya han dicho que no tienen ningún interés en permitir que una verdadera democracia florezca en Hong Kong, por lo cual es poco probable que hagan concesiones importantes a los manifestantes. Sin embargo, lo que más temen las autoridades chinas es justamente el efecto contagio que este tipo de protestas genera y que afectó profundamente al país en 1989, en Tiananmen.

La salida más “a mano” a la que podría recurrir China es darle a los manifestantes la renuncia del jefe del gobierno local. Tal como dijo Ma Ngik, un profesor de Ciencia Política en la Universida China de Hong Kong, “sería la forma más efectiva para China desde el punto de vista de los costos. Pero incluso eso no podrá contener la demanda por verdadera democracia”.

Muchos optimistas han apostado que Hong Kong sería algo así como la luz que podría guiar la salida de China hacia la democracia, con su sistema político más abierto. Estas manifestaciones podrían poner a prueba ese optimismo.

Seguí leyendo