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Tres personas que resultaron heridas en los choques entre la policía egipcia y grupos de manifestantes registrados en los últimos días en la provincia de Port Said (al este de Egipto), murieron este lunes, con lo que se eleva a cuarenta la cifra de fallecidos en esa ciudad, informó la agencia egipcia, Mena.

Además, seis agentes de seguridad y siete soldados resultaron heridos por los choques contra manifestantes en los alrededores del puente de Qasr al Nil, cerca de la plaza cairota de Tahrir.

En el centro de El Cairo, esta mañana una persona murió por las heridas sufridas durante los choques entre manifestantes y las fuerzas del orden en la plaza Tahrir y sus inmediaciones.

Esta es la primera víctima mortal en la capital egipcia desde el inicio de los disturbios el viernes pasado, 25 de enero, con motivo de la conmemoración del segundo aniversario del inicio de la revolución que derrocó al presidente Hosni Mubarak, que han causado unos cincuenta muertos en el país.

El presidente egipcio, Mohamed Mursi, ordenó ayer el toque de queda y el estado de emergencia en Port Said, Suez e Ismailiya, cercanas al canal de Suez, para intentar frenar la violencia.

Esas medidas fueron aprobadas este lunes por el Parlamento, que también autorizó al Ejército cooperar con la policía y detener a los civiles que atenten contra la seguridad.

Sin salida.
El Frente de Salvación Nacional (FSN), principal alianza opositora no islamista, rechazó hoy participar en el diálogo nacional propuesto por el presidente Mohamed Mursi para dar una salida a la crisis que vive Egipto.

"No vamos a ir al diálogo de hoy, ya transmitiremos un mensaje al pueblo y al presidente sobre lo que consideramos como bases para iniciar conversaciones", dijo el dirigente del Partido de la Constitución, Mohamed el Baradei, en una rueda de prensa en El Cairo.

A juicio de El Baradei, los disturbios actuales se deben a "la falta de una dirección razonable, la ausencia de respuesta a las demandas de la revolución de que haya Justicia, las diferencias sobre la Constitución y la incapacidad del Gobierno de garantizar la seguridad".

Para el Premio Nobel de la Paz, el diálogo al que les ha invitado Mursi no tiene contenido y no es objetivo, y pidió que sea serio y con una agenda precisa.

En la rueda de prensa, celebrada en el sede del partido nacionalista Al Wafd, también estuvieron presentes el líder de la Corriente Popular Egipcia, el izquierdista Hamdin Sabahi, y el exsecretario general de la Liga Árabe Amro Musa, entre otros.

Sabahi explicó que entre las condiciones del FSN para participar en un diálogo está la anulación de la Constitución, la formación de un Gobierno de unidad nacional y la vuelta de la seguridad a las calles del país.

"No vamos al diálogo por responsabilidad nacional, lo aceptaremos solo si el presidente da garantías de que será serio", afirmó Sabahi, que instó a Mursi a reconocer su "responsabilidad política por la sangre que se ha derramado".

Sabahi dijo que el mandatario debería aceptar las peticiones del pueblo que "rechaza el dominio de un grupo", en referencia a los Hermanos Musulmanes.

El político izquierdista adelantó que el FSN seguirá manifestándose de forma "pacífica" hasta que se cumplan sus requisitos: "Creemos en el pacifismo como condición para las concentraciones", señaló.

Asimismo, denunció que el Ministerio del Interior ha empleado una fuerza exagerada en los últimos días.

Desde el viernes pasado, varias provincias egipcias han sido escenario de disturbios, que han causado casi cincuenta muertos y centenares de heridos, desencadenados tras la conmemoración el 25 de enero del segundo aniversario del inicio de la revolución que derrocó al régimen de Hosni Mubarak.
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