Daniel Añón cambió el aroma del pasto de las canchas de fútbol por el de la nafta. Añón jugó profesionalmente como medio campista en Central Español, en la década del 70. Una lesión en la tibia y peroné lo terminó alejando del deporte. Decidió comprar y trabajar la estación de servicio ubicada en rambla y Amazonas, que había pertenecido a su padre.
Hoy, además de dirigir la estación, es presidente de la Unión de Vendedores de Nafta del Uruguay (Unvenu), gremial a la que pertenece desde hace 25 años. Afirma que pese a la buena calidad técnica y el nivel de ventas anual de combustibles en 2012 –la nafta creció 10% y alcanzó los 631,7 millones de litros– todavía quedan elementos a para trabajar en materia de distribución y, fundamentalmente, de seguridad de las estaciones.
La seguridad, primero
El presidente de la Unión de Vendedores de Nafta promueve una mejora en la seguridad de las estaciones de servicio y en la distribución de combustibles