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Bajo un panorama donde se proyecta que Estados Unidos tendrá un nivel récord en la cosecha de soja, lo que está generando que los inversores se retiren de ese mercado ante la esperada caída del precio, el valor de la oleaginosa parece no encontrar un piso y comienza a generar preocupación en los agricultores locales en la antesala de una nueva zafra de siembra.

El valor de la tonelada la soja, –principal producto de exportación uruguayo con una participación de 25% en las ventas al exterior–, acumula un descenso de 14,1% en lo que va del mes y 28,7% respecto al cierre del año pasado.

Esto ya tuvo su impacto en las exportaciones uruguayas de la oleaginosa que en el acumulado enero-agosto totalizaron US$ 1.653 millones, en baja de 8% respecto al año pasado. La tonelada de soja cerró ayer en Chicago a US$ 343,7, su menor nivel en cuatro años.

En la vereda opuesta, el precio de la carne bovina fresca y refrigerada, segundo producto de exportación de Uruguay, viene registrando récords y es la responsable de la recuperación de la competitividad exportadora en los primeros ocho meses del año.

Recuperación
Luego de un comienzo de año en declive en el indicador de competitividad de las principales materias primas para el país, a partir de mayo el índice comenzó a mostrar recuperación, para alcanzar en agosto el máximo valor registrado desde febrero del año pasado. Así, a pesar de que el precio de la soja perdió valor en los primeros ocho meses del año, el incremento en la competitividad se dio debido al aumento del precio de la carne –que viene alcanzando máximos históricos–, del pescado y de la madera.

El precio de los productos de origen primario –y de bajo nivel de industrialización–, expresados en dólares corrientes, se recuperaron 2,9% en los primeros ocho meses del año respecto al cierre de 2013, según el Índice de Precios de Commodities Relevantes de El Observador (IPCR-EO).

Los precios de las principales materias primas para Uruguay, tras un declive a principios de año, comenzaron a trazar una senda al aumento a partir de mayo para alcanzar los valores de febrero de 2013.

El indicador elaborado por la Unidad de Análisis Económico de El Observador realiza un seguimiento de la evolución de los precios de los distintas materias primas que, en conjunto, conforman la mitad de la canasta exportadora de bienes de la economía uruguaya.

A diferencia de otros índices, que evalúan los precios a partir de las transacciones que efectivamente realiza el país, el IPCR-EO toma los precios directamente del mercado mundial y por lo tanto, permite evaluar de forma más adecuada las condiciones internacionales de precios para la colocación de estos bienes al exterior, sin verse afectado por otras variables. A pesar de que en los primeros ocho meses del año el precio de la soja descendió 19%, la carne compensó con creces esa pérdida y registró un aumento de 39,1% en el mismo período.

La evolución fue acompañada por la suba de 14,2% del pescado y el leve aumento de 0,6% en el precio de a madera.

Cabe destacar, que la carne es el componente más relevante en este incremento –tiene un peso de 26,7% en el valor de la canasta exportadora–, mientras que el pescado y la madera tienen escasa relevancia en el global, y represetan, en conjunto, menos de 2% del valor de exportación.

Puntualmente, pese a que en agosto descendieron los precios de siete de las nueve materias primas que considera el indicador, el valor de los productos primarios más relevantes para la economía uruguaya se ubicaron 5,8% por encima de igual mes del año pasado.

Pero en una mirada más de largo plazo, al comparar el promedio de los ocho primeros meses del año con el mismo período de 2013, hubo un retroceso de 3,3%, impulsado por el deterioro de la mayoría de los principales productos primarios –con excepción nuevamente de la carne, que tuvo un repunte de 10,5%–. El precio del arroz, tercer producto más relevante dentro de las materias primas, tuvo una baja de 21,4%, mientras que el precio de la soja, registró una caída de 2,12%.

A pesar de que la media de los precios muestran un retroceso en su cotización, esa disminución es cada vez menos pronunciada.
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