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Una suba del tipo de cambio en la plaza local permite al gobierno recomponer sus finanzas públicas, debido a que los ingresos del Estado son más sensibles a la variación en la cotización del dólar que el nivel de gasto. Según concluye un estudio realizado por los economistas Analía Ardente y Gonzalo Zunino del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), sobre “episodios de incrementos del tipo de cambio nominal”.

El estudio se titula “Tipo de cambio y resultado fiscal: Una cuantificación del canal de precios relativos para la economía uruguaya”, y será presentado en las XXIX Jornadas Anuales de Economía del Banco Central, que tendrán lugar el miércoles y jueves de la semana próxima.

Según la simulación realizada por los expertos, una suba del dólar de 10% en la plaza local traería aparejado en el largo plazo un incremento del resultado fiscal equivalente a 0,3% del Producto Interno Bruto (PIB). En el caso en que las cuentas públicas tuvieran un resultado deficitario –como el actual, que se ubicaba en 3,4% del PIB al cierre de junio–, la suba del dólar beneficiaría a las finanzas públicas con una reducción del déficit de tres décimas de puntos del PIB.

“La mejora del resultado fiscal a largo plazo se explica en el hecho de que los precios asociados a los ingresos del Sector Público presentan un mayor pass-through respecto al tipo de cambio que los precios asociados a los egresos”, señalan los expertos. Esa diferencia se explica fundamentalmente por “una mayor ponderación de bienes transables en la canasta de ingresos públicos en comparación con su participación en la canasta de los egresos”. Los bienes transables son aquellos que se comercializan con el exterior y, por lo tanto, fijan sus precios en moneda extranjera.

Ese efecto favorable para las finanzas públicas de una suba del tipo de cambio puede verse amplificado en el corto plazo, dependiendo de la altura del año en que se dé. Un shock cambiario ocurrido a principios del año calendario, puede llevar a una mejora de hasta 0,5% del PIB en el resultado primario del sector público –antes del pago de intereses de deuda– y de 0,45% del PIB para el resultado global.

Sin embargo, hay factores vinculados con la política fiscal que podrían reducir y hasta compensar con creces la mejora del resultado fiscal producida por un efecto de precios relativos como el que estudian los economistas del MEF en su investigación.

“Un ajuste dilatado (o la omisión de ajustes) en las tarifas públicas a los efectos de evitar presiones inflacionarias u otros motivos podrían deteriorar en forma importante (o incluso anular) las ganancias fiscales del shock cambiario a partir del deterioro del resultado primario de las empresas públicas”, explican.

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