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El avance de las tecnologías de la información y la revolución de los servicios digitales no solo representan un desafío para el negocio bancario, que debe adaptarse a las nuevas exigencias de los clientes, sino también una oportunidad de expansión de los servicios bancarios a poblaciones que hoy no tienen acceso. Pero para eso, será necesaria una actualización en materia de regulación por parte de los gobiernos y una mayor inclusión tecnológica.

La posibilidad de transferir dinero a través de Facebook a cualquier contacto de la red social, la simplificación de operaciones para que puedan realizarse sin necesidad de acudir a una sucursal o el pago a través de teléfonos inteligentes en cualquier comercio, son vehículos de inclusión financiera que ya están funcionando en algunos países de la región, según las máximas autoridades del grupo BBVA a nivel global.

Durante las Jornadas Económicas del Grupo BBVA para América Latina, celebradas ayer en la ciudad de Bogotá (Colombia), el responsable para América Latina, el consejero delegado del grupo español, Ángel Cano, dijo que 40% del programa de inversión presentado para América Latina en 2013, de US$ 2.500 millones, está destinado a “proyectos tecnológicos”, bajo un esquema que busca simplificar los procesos con los cuales debe lidiar el cliente financiero para realizar una operación.

Consultado por El Observador sobre los proyectos de sofisticación del sistema financiero y de inclusión en productos de ahorro y crédito que está poniendo en marcha el gobierno uruguayo, el número dos del grupo a nivel mundial sostuvo que “no hay casi ningún país que no tenga una agenda de transformación tecnológica de los pagos y los cobros” y que hoy eso está “muy al alcance de los países”, con lo cual el banco español puede contribuir a alcanzar esos objetivos. En la plaza local, BBVA es el segundo banco privado en volumen de negocios.

En ese sentido, sostuvo que “es en el mundo de los pagos” donde más ha “evolucionado” el banco a través de una “arquitectura homogénea tecnológica”, lo que implica que los desarrollos realizados en un país puedan ser portados fácilmente a otros mercados. En ese sentido, dijo que en el caso de Uruguay “no será necesario rediseñar un nuevo producto”, sino simplemente aplicar soluciones ya existentes.

Durante su presentación en la capital colombiana, tanto Ángel Cano como el responsable para América del Sur del grupo, Ignacio Deschamps, hicieron referencia a las distintas soluciones que ya se están implementando con éxito en algunos países de la región y que piensan extender en el futuro.

Según Deschamps, si bien el grupo cuenta con 16 millones de clientes, en la región “hay millones que no tienen acceso a los servicios bancarios”. El responsable para la región del banco español sostuvo: “Para nosotros, la inclusión financiera es un elemento muy importante, que antes era irreal. Hoy, a través del móvil, la gente puede acceder a una cuenta bancaria, a muy bajo costo o sin costo, y a través de comercios que operan como corresponsales bancarios”.

En los últimos meses, las autoridades uruguayas dieron inicio a una serie de medidas enfocadas a ampliar el acceso a los servicios financieros, como la rebaja del IVA a las compras con tarjetas de débito y crédito, reglamentación de fondos de inversión apuntados a pequeños ahorristas, y en el futuro próximo, la creación de la figura del corresponsal financiero y la obligatoriedad del pago de salarios a través de una cuenta en el sistema.

Un corresponsal bancario es un local comercial ajeno al rubro financiero, que a través de esta figura, actúa como boca de entrada para los clientes de un banco, realizando operaciones extracción de dinero, así como transferencias o el pago de determinados servicios. En Uruguay, el Banco Central avanza en su regulación.

Deschamps puso como ejemplo de éxito la experiencia colombiana, donde existen 5.000 comercios que actúan como corresponsales de BBVA y le permiten al banco llegar a zonas imposibles de alcanzar con un esquema tradicional de sucursales.

Pero según Cano, el banco no solo necesita invertir en los canales digitales, sino también diseñar nuevos productos para vender a través de esos canales, a la altura de las nuevas necesidades y las nuevas disponibilidades de acceso para la población. “Se trata de desarrollar productos pensados digitalmente, diferentes en su concepción, como los pensaría un nativo digital: con menos datos, con menos interacciones y con soluciones también para las redes sociales”, dijo.

En ese esquema se enmarca el producto BBVA Link de Chile, que permite a los usuarios asociar una cuenta bancaria a su usuario de Facebook y a través de la red social, recibir, enviar y solicitar dinero a sus contactos, como así también consultar sus saldos. O BBVA Wallet, que funciona en España y permite pagar directamente en locales comerciales a través del celular.

Para el desarrollo de esta banca digital, las autoridades de BBVA destacaron dos condiciones sobre las cuales debe avanzar la región. Por un lado, el acceso a la tecnología por parte de la población y por otro, el desarrollo de una regulación por parte de los gobiernos a la altura de las nuevas oportunidades que brinda la tecnología. “En muchos casos, la regulación nos limita” en el desarrollo de estos productos, dijo Deschamps. Dijo que los gobiernos deben velar no solo por la seguridad de los servicios financieros, sino además por la sencillez y la accesibilidad de esos servicios.
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