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El diputado del estado de Río de Janeiro Jair Bolsonaro (PSL) y el exalcalde de San Pablo Fernando Haddad (Partido de los Trabajadores) se enfrentarán en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el 28 de octubre, luego de las elecciones nacionales celebradas este domingo en Brasil.

Según datos oficiales y con el 99% de los votos escrutados,  Bolsonaro ganó con el 46,23% (49 millones de votos), seguido por Haddad con el 28,99% (30,7 millones de votos), Ciro Gomes del PDT con 12,5% (13,3 millones de votos) y Geraldo Alckmin, del PSDB, con 4,78% (5,1 millones de votos).

A última hora de este domingo, el candidato ganador denunció que su victoria en primera vuelta no fue posible debido a problemas en las urnas.

Defensor de la familia tradicional, de Dios y del porte de armas, machista, misógino y xenófobo, el diputado ultraderechista Bolsonaro sobrevivió a una puñalada y a su propia trayectoria gris para vencer con autoridad la primera vuelta de las presidenciales de Brasil.

A menudo apodado “el Donald Trump brasileño”, el precandidato ha impulsado su campaña a través de las redes sociales, con un discurso antisistema en un país en crisis política, económica y de seguridad.

Bolsonaro tiene “una trayectoria impresionante, pasó de ser un político del ‘bajo clero’ (diputados que no deciden cuestiones importantes) a lograr ese ascenso”, afirma Michael Mohallem, politólogo de la Fundación Getúlio Vargas (FGV).

Nacido en 1955 en Campinas, cerca de Sao Paulo, en una familia de origen italiano, Bolsonaro ha forjado su carrera principalmente en Rio de Janeiro, donde fue elegido concejal en 1988 y donde obtuvo su primera banca como diputado federal dos años después.

Católico, tiene cinco hijos de dos matrimonios: cuatro varones -tres de los cuales forman parte de su círculo más próximo- y una niña, que según dijo en una ocasión significó “una debilidad” de sus capacidades.

Susto en el PT

En un hotel en el centro de San Pablo se escucharon gritos de júbilo y alivio al divulgarse los sondeos a boca de urna en la tarde del domingo. En la explanada de los ministerios de Brasilia, los partidarios de Bolsonaro reaccionaron con desilusión. Tras emitir su voto por la mañana en San Pablo, Haddad se dijo convencido de que habría segunda vuelta y empezó a tender puentes con otros candidatos. La clave para que Haddad se acerque a los porcentajes de Bolsonaro reside en el centroizquierdista Ciro Gomes, aunque no le será suficiente.

Bolsonaro y Haddad son los vencedores y al mismo tiempo los candidatos con mayor índice de rechazo. Haddad heredó una buena parte del electorado de Lula, sobre todo entre la población pobre que mejoró sus condiciones de vida bajo su gobierno (2003-2011).

Pero también heredó el odio que Lula inspira entre quienes le reprochan los escándalos de corrupción revelados por la Operación Lava Jato y la crisis económica en la que se sumió el país bajo el mandato de su heredera política Dilma Rousseff, destituida por el Congreso en 2016.

 Bolsonaro, por su parte, recibió en la última semana apoyos de poderosos sectores, como los ruralistas y las iglesias evangélicas. Pero debe lidiar con un historial de declaraciones racistas, misóginas y homófobas y con sus justificaciones de la tortura durante la dictadura militar (1964-1985), que le valieron un amplio rechazo de mujeres y de las minorías. 

Claves
El triunfo
La amplia victoria de Bolsonaro en la primera vuelta ha sido un duro castigo a las fuerzas tradicionales de centroderecha, que han sido barridas del mapa por el candidato del Partido Social Liberal (PSL). 
Víctimas  
La principal víctima del fenómeno Bolsonaro ha sido el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que acudió a estas elecciones con el exgobernador de San Pablo Geraldo Alkcmin como candidato y que quedó en cuarto lugar, con un escaso 4,83 % de los votos.
Malas decisiones
Otro error que se le achaca al PSDB es haber apoyado plenamente al Gobierno de Michel Temer, que ha estado completamente ausente del proceso electoral y tiene una tasa de aprobación de un escaso 4 %.   
Manotazo de ahogado

Tras conocerse los resultados, Haddad prometió un país “profundamente democrático” si resulta victorioso, y agradeció el “liderazgo” de su mentor, el encarcelado ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva.

“Queremos unir a los demócratas de Brasil. Queremos un proyecto amplio para Brasil, profundamente democrático, que busque de forma incansable la Justicia social”, expresó Haddad, de 55 años, que obtenía cerca de 28,9% de los votos válidos frente a 46,3% de su rival, el excapitán del Ejécito Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL, extrema derecha), cuando se había escrutado un 98,56% de los votos.

Haddad tuvo una campaña contrarreloj, que se le hizo interminable. Tenía menos de un mes para convencer al electorado de que era el doble del encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, el gran favorito.

Pero si su principal lema, “Haddad es Lula”, le permitió acercarse a la población del empobrecido nordeste, bastión histórico del Partido de los Trabajadores (PT), ese puede ser su mayor obstáculo en el balotaje del 28 de octubre, dado que el exmandatario (2003.2010) genera también un fuerte rechazo.

Temer y la unión de Brasil 

El presidente brasileño, Michel Temer, afirmó este domingo que las elecciones presidenciales van a terminar uniendo al país. “Desde el primer momento pregono mucho la armonía. Así que termine el pleito, ustedes verán que los brasileños van a unirse. No tengo duda de eso”, declaró el jefe de Estado a los periodistas tras votar en un colegio del exclusivo barrio Alto de Pinheiros, en la zona oeste de San Pablo.

“Esa cosa de brasileño contra brasileño no existe. Tiene que ser brasileño con brasileño.  Y estas elecciones van a mostrar exactamente eso”, agregó el mandatario al ser preguntado sobre el ambiente de polarización que vive el país.

 El actual presidente afirmó que, cualquiera que sea el vencedor, el resultado de las urnas será respetado debido a que es la voluntad del pueblo. “La voluntad del pueblo es la que determina. Eso está previsto en la Constitución.

Fuente: Agencias 

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