Es un tema con el tiempo. Para los que nacieron a finales de la década de 1970 y principios de 1980, el reciente estreno de la remake de El vengador del futuro genera un recuerdo imborrable en la memoria emotiva.
Es un tema con el tiempo. Para los que nacieron a finales de la década de 1970 y principios de 1980, el reciente estreno de la remake de El vengador del futuro genera un recuerdo imborrable en la memoria emotiva.
En 1990 se estrenó la primera versión de esta historia, basada en un cuento del famoso escritor de ciencia ficción Philip K. Dick.
Protagonizada por Arnold Schwarzenegger y una muy joven Sharon Stone, la película rápidamente se transformó en un clásico del género y de la lista personal del musculoso actor nacido en Austria.
Desde el cuento original, la historia ha ido variando como si cada responsable tocara una tonada propia de la misma partitura.
Douglas Quaid, el protagonista,vive en la Tierra en un futuro no muy lejano y sueña con persistencia con que viaja a Marte y se encuentra con una misteriosa mujer.
El holandés Paul Verhoeven, de particular carrera entre su país y Hollywood, fue el responsable de la primera versión.
El director de la versión reciente es Len Wiseman, un nombre que no dice mucho, pero que dirigió la exitosa serie Underworld y la cuarta entrega del ciclo Duro de matar. No sé si es una gran referencia, pero el tipo sin dudas es taquillero a más no poder.
El protagónico esta vez lo tiene el actor irlandés Colin Farrell. Kate Beckinsale es la supuesta esposa y antagonista de Farrell en el filme, aparte de ser la esposa del director en la vida real. El otro personaje femenino importante es interpretado por la atractiva Jessica Biel.
Como en el caso de la reciente Prometeo, la remake de Alien, el octavo pasajero, el estreno de una película que se volvió de culto con el paso de los años, genera viejos y nuevos adeptos, así como fundamentalistas que están en contra de los remakes: que quieren que dejen a los mitos tranquilos en sus moradas del recuerdo.
En el tránsito entre aquella película de 1990 (que la mayoría vimos alquilando un videocassette, porque nadie iba a un cine en franca decadencia) y esta nueva versión han pasado 22 años, en el medio de los cuales la revolución digital sacudió la industria desde sus cimientos. Solo esperemos que esta versión le haga honor al venerable precedente.