Era una victoria para festejar con el alma, por la tensión que llevaba Brasil en este camino en la copa del mundo, porque se sacó un rival durísimo y porque por primera vez apareció como para ilusionar a sus millones de hinchas. Pero al final del partido había sólo festejos medidos. La imagen de Neymar saliendo en camilla, luego de un duro rodillazo del colombiano Zúñiga, ya era suficiente para hacer correr un sudor frío por las espalda a los 200 millones de norteños. Mientras los jugadores daban declaraciones y se repetían las imágenes del partido, otra imagen congelaba a todos: el delantero entrando con suero al hospital. Y finalmente, poco más de una hora después, el baldazo de agua fría: Neymar, la gran esperanza de Brasil, el chiquilín que se puso el equipo al hombro, se fracturó la quinta vértebra lumbar y se perderá lo que queda del Mundial.
La victoria que nadie festejó
Brasil le ganó 2-1 a colombia y jugará en semifinales ante Alemania, pero la lesión de neymar triró abajo la moral norteña