El caso de Valentina Walter, la niña de 9 años violada y asesinada en Rivera, conmocionó a gran parte del país y, sobre todo, a los ciudadanos riverenses. Nadie se explica, comenzando por la familia de la niña, cómo alguien puede ser capaz de hacer algo así. Que haya sido una "mente enferma" capaz de cometer una atrocidad semejante –violar y matar– hace que, de acuerdo a la percepción de las autoridades, parezca un caso aislado.
Así lo definieron a El Observador tanto Óscar Borba, director del Departamento de Trata y Tráfico de Personas de la Jefatura de Policía de Rivera, como la directora departamental del INAU, Mónica Nicolazzi. La jerarca, aún consternada por lo sucedido, indicó que desde que asumió en enero de este año es la "primera vez" que enfrenta una situación de este tipo en Rivera. Es también, de acuerdo a la contabilización de la Policía, la única menor a quien quitaron la vida este año.
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Sin embargo, desde una perspectiva global, el departamento enfrenta graves problemas en materia de delitos sexuales y homicidios. Este caso puede ser aislado en sus características, pero constituye el asesinato número 17 en lo que va de este año, y el caso 142 de los vinculados a los delitos de índole sexual desde 2014.
Sin explicación
Respecto a los homicidios, desde la sección de Delitos Complejos de la Jefatura preocupa el aumento: de acuerdo a las estadísticas a las que accedió El Observador, se registró un incremento de más del doble respecto al año pasado. Mientras en 2016 se constataron siete casos –en 2015 habían sido cinco–, este año ya van 17. No se conoce la explicación, pero se sabe que la mayoría están vinculados a conflictos de la frontera entre narcotraficantes y al tradicional ajuste de cuentas.
Pero tan o más preocupante que este incremento es la mochila que carga Rivera de ser, junto a Maldonado, el departamento con más casos de explotación sexual infantil, según un relevamiento elaborado por la División Planeamiento y Presupuesto del Poder Judicial. En 2014, cuando se creó el Departamento de Trata y Tráfico de personas para combatir este crimen, de los 84 casos de abusos en el interior del país, 21 fueron en Rivera.
Quienes le siguen en la lista lo hacen de lejos: Maldonado con 13 y Artigas con 12, Tacuarembó y Lavalleja con seis, Florida y Paysandú con cinco, Cerro Largo con cuatro, Canelones y Flores con tres, Rocha con dos, y Salto y Treinta y Tres tienen un caso cada uno.
"Es imponente", lamenta Borba mientras repasa las estadísticas desde su oficina de la Jefatura, negando con su cabeza los números fríos. "Es que todas las semanas tenemos algo, nunca menos de ocho denuncias por mes", agrega.
Cuando su equipo comenzó a trabajar hace tres años, fueron procesadas 31 personas por delitos sexuales. La necesidad de un departamento dedicado íntegramente a este problema saltaba a la vista.
En abril de 2013, muy temprano en la mañana, dos adolescentes caminaban por la vía del tren, cerca del estadio del Club Huracán, cuando fueron arribadas por detrás. Un hombre de 40 años las amenazó con un cuchillo y un revólver e intentó violarlas; luego de forcejear se dio a la fuga cuando algunos vecinos acudieron en ayuda.
Ese mismo mes, en la localidad de Minas de Corrales, un sujeto de 48 años se introdujo a una casa deshabitada para abordar a una niña de 10; la Policía lo procesó con prisión por atentado violento al pudor. En agosto, el turno fue para una brasileña de 27 años, violada por un uruguayo de 30.
En 2014, ya con el equipo policial especializado en este tema en funciones –que obtuvo un reconocimiento del Ministerio del Interior en 2016–, se debió enfrentar un caso de un hombre de 36 años que intentó abusar a su hijastra de 12; terminó en la cárcel de Cerro Carancho. También fueron enviados a prisión tres camioneros por tener relaciones sexuales con menores a cambio de dinero, y un adolescente de 17 terminó en el INAU por abusar de su hermanastra de siete; los padres fueron procesados por omisión de los deberes inherentes a la patria potestad.
Estos son solo algunos ejemplos de los 31 casos que hubo en 2014. En 2015 fue peor: se dieron 39. Y en 2016 igual. Y este año, que aún no termina, van 32. Y si se descompone ese número, la violencia de género se desprende sola, porque de este total, la amplia mayoría –27– son hombres que abusaron o explotaron sexualmente de 28 víctimas mujeres. De esas 28 personas, 19 son menores de edad: 12 tienen entre 10 y 15 años. Hay también una niña de ocho. Otra de siete. Hay incluso una bebé de tres.
Desde que trabaja el departamento especializado, la cantidad de víctimas totales asciende a más de 100
32
casos de violencia de género ocurrieron en Rivera en lo que va de 2017; en 2016 habían sido 39 los ataques
19
víctimas de las 28 mujeres de los delitos de violencia de género que se registaron en Rivera en lo que va del año son menores.
