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Surgió casi de la nada. Pero pronto blogs y periodistas comenzaron a notar su presencia. Y así se fue repitiendo el ciclo. Es que el glamour de la vieja escuela de Hollywood con la inocencia aparente de esta Lolita con toque de Martini comenzó a hacer ruido. En sus palabras, una “Nancy Sinatra gánster”.

De pelo rubio y ondeado, largas uñas y pestañas postizas y labios voluptuosos. Voluptosos de botox, y que lo sepa todo el mundo. Así, la controversia llegó antes que su música.

Las notas se llenaron de comentarios polarizados a favor y en contra. Se habla de ella como producto manufacturado, se la señala como la próxima gran estrella. Se la ama o se la odia. Pero todos quieren saber más de ella.

Sin embargo, tal vez lo más particular de esta historia sea su música: solo tiene editados de forma oficial dos singles.

Estrenados antes en YouTube que en iTunes, su viralidad se transformó en un verdadero acontecimiento, que de a pestañazos dejan entrever de qué se trata ella, sin revelar demasiado.

Pero no hay caso: otra vez es su música la que finalmente otorga el golpe certero y atrapa sin escape a quien escucha. Entre la melancolía y la desdicha causada por amores no correspondidos, ella entona a la perfección melodías irresistibles.

Y ahora, la atención es de miles. La historia de Lana del Rey sería, por qué no, la de una Cenicienta de la música, imposible de no ubicar al lado de Cat Power y Fiona Apple.

Lizzie Grant era una cantante neoyorquina persiguiendo el esquivo éxito. Con un puñado de canciones realizó un EP que finalmente nunca vio la luz.

A partir de allí, las páginas de este cuento están en blanco, o voluntariamente arrancadas. El proceso de metamorfosis a Lana del Rey permanece oculto.

Su primer corte, Video Games, apareció en YouTube el 19 de agosto y no demoró en transformarse en un éxito viral. Hasta la fecha ya tiene más de 4 millones de vistas.

Construida sobre delicados arreglos orquestales, la voz profunda de la cantante consagra una triste devoción hacia su amor, a pesar de que este se mantiene distante y desinteresado, inmerso en sus videojuegos.

Realizado sobre un pastiche de imágenes, el video intercala extractos de archivo de películas y animaciones de antaño, con filmaciones caseras de del Rey y alusiones a la vida hollywoodense.

Todo esto, unido con perfección milimétrica, conforma su imaginario visual: el cine y la música colaboran para establecer un ideal vintage con aires cool y que logra, a pesar de esto, reflejar la profunda melancolía que transmite la canción.

El blog de música indie Pitchfork nombró a Video Games como mejor track nuevo, nominación que han recibido canciones como Paradise, el nuevo corte de Coldplay, y Otis, extraído del disco colaboración entre Jay-Z y Kanye West.

Para después de eso el público ya esperaba la llegada de su segundo video. Blue jeans, lanzado al mes siguiente, sigue la misma fórmula que su predecesor, pero explora mucho más la variedad de secuencias visuales: desde imágenes del mítico y asesinado rapero Tupac Shakur, gánsteres y skaters a policías y carteles de neón.

En este tema la cantante relata la pérdida de su amor ideal: un chico malo a lo James Dean que la abandona para comenzar una nueva vida. Con aires lánguidos y un ritmo cansino, Blue Jeans podría servir para la banda sonora de un roadtrip por el desierto de Nevada. O de alguna que otra ruta uruguaya, por qué no. Con más de 1,5 millones de vistas, este video perfecciona el recurso del collage y logra contar la historia.

Ambos singles se lanzaron oficialmente en forma digital a través de iTunes a principios de octubre. Pero aquellos ávidos de escuchar más, pueden encontrar otras pocas canciones en su cuenta oficial de YouTube.

De acuerdo con el semiótico Algirdas Greimas, en todo relato existen roles fijos en que los actores se pueden enmarcar. Así como hay ayudantes que pueden cooperar con el protagonista para que alcance su objetivo hay oponentes que se lo impiden.

Si bien han aparecido covers por parte de bandas como Kasabian, Bombay Bicycle Club, y remixes hasta el hartazgo que parecen validar su obra, muchas son las críticas que recibe Del Rey, más por su apariencia vendible que por su música. Para estos oponentes es imposible disociar los dos aspectos y ver a la artista como es: una muy buena cantante y compositora con dos sólidas canciones, dos éxitos, dos cosas que justifican esperar algo todavía mejor.

Y además, de todas formas, esos obstáculos no impidieron que se aproximara lentamente a su destino.

Recientemente recibió el premio como Next Big Thing (en inglés: la “próxima gran cosa”) de la revista inglesa Q. Además firmó con la multinacional discográfica Interscope Records y se espera que su primer disco sea lanzado a principios del año que viene.

Solo resta esperar que el encanto de esta Cenicienta no se termine a las 12. Para eso habrá que esperar más temas. O ir disfrutando mientras estos dos, que ya valen la pena.
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