La otra izquierda
Unidad Popular
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Varias de las consignas fundacionales del Frente Amplio son reivindicadas por los dirigentes de la Unidad Popular (UP) que, después de varios intentos, lograron llevar a la Cámara de Diputados a Eduardo Rubio. Esa coalición está conformada por pequeñas agrupaciones de la izquierda radical como el Movimiento 26 de Marzo, el Partido Comunista Revolucionario, la Asamblea Popular, el Partido Humanista, el Partido Bolchevique del Uruguay, Refundación Comunista, Intransigencia Socialista y el Partido Obrero y Campesino del Uruguay.
Uno de sus principales dirigentes, Gonzalo Abella, ha dicho sobre el Frente Amplio: “Desgraciadamente ha desvirtuado su línea tradicional y se ha enredado de una manera irreversible con empresas inescrupulosas y saqueadoras a las que no se les pone ningún freno. Desde el punto de vista de la tenencia de tierras, del cuidado del agua, de la concentración de la riqueza o el mantenimiento de la pobreza, el Frente Amplio se conduce como un partido de derecha”.
La revolución de las Ceibalitas
Ceibalitas
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La palabra “revolución”, qué décadas atrás formaba parte del vocabulario habitual de cualquier dirigente de izquierda, ya es una rareza. El presidente Tabaré Vázquez la ha utilizado para hablar del Plan Ceibal, un emprendimiento con el que logró distribuir computadoras a todos los alumnos de las escuelas públicas.
“Es un gran avance hacia la igualdad de oportunidades desde la niñez en el acceso a la información y al conocimiento, indispensables para integrarse a la sociedad. Creo sinceramente que el Plan Ceibal es una revolución irreversible y progresiva, porque tiene lugar nada más ni nada menos que en la mente humana”, dijo Vázquez.
Aquellos piratas
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Fue Tabaré Vázquez como intendente el que comenzó a destruir, dentro de la izquierda, la idea de que las privatizaciones son casi siempre una mala palabra. En la primera intendencia de Mariano Arana ese cambio quedó instalado con el intento de concesión del antiguo y emblemático Hotel Carrasco. Aquel intento quedó por el camino, ya que el edil tupamaro Jorge Zabalza le escamoteó el voto en la Junta Departamental, pero poco después fue concretado.
Ya a la cabeza del gobierno nacional, Vázquez le vendió más de la mitad de la tradicional empresa Pluna a inversores privados y José Mujica siguió de largo mandando al Parlamento y logrando la aprobación del proyecto de participación público privada (PPP) que, por ahora, fue aplicado en la reconstrucción de la cárcel de Punta Rieles y de varias rutas.
Las tres P fueron criticadas abiertamente desde el Partido Comunista (PCU) que les retaceó sus votos en el Parlamento pero no pudo impedir que el proyecto saliera victorioso con el apoyo de blancos, colorados e independientes. Atrás quedaron los tiempos en los que la izquierda caricaturizaba como piratas a aquellos empresarios que querían hacer negocios con el Estado.
Defensa de las pasteras
Pasteras
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Las causas vinculadas con la defensa del medio ambiente no han formado parte de las banderas históricas de la izquierda. Esos asuntos comenzaron a ser abordado por los políticos y las organizaciones sociales en años recientes al influjo de las contaminaciones y la deforestaciones propiciadas por el hombre. Mayormente, esos reclamos han estado en las agendas de los partidos “verdes” que en Uruguay intentaron florecer en la década de los 80’ y ‘90 sin mayor suerte.
No obstante, en un asunto puntual como el de la pastera instalada sobre el río Uruguay, el Frente Amplio cambió su postura original que lo había llevado a rechazar el emprendimiento lanzado durante la gestión del colorado Jorge Batlle. La preocupación medio ambiental vinculada con el funcionamiento de la planta procesadora de celulosa fue desapareciendo a medida que la izquierda se acercaba al poder y se esfumó cuando Tabaré Vázquez ganó las elecciones del 2004.
Desde entonces, la izquierda ha sido una clara defensora de la pastera y se enfrentó a los ambientalistas argentino con particular firmeza. En su segundo gobierno, Vázquez ya planea concretar un nuevo negocio con la empresa UPM que esta vez se instalará a orillas del Río Negro.