La calificación de grado inversor que tiene la deuda uruguaya es hoy una de las principales fortalezas con las que cuenta la economía local. En medio de las turbulencias que afectan a la región y al resto de los países emergentes, esa es una cualidad que lo distingue y un respaldo a la hora de generar confianza para atraer inversión y buscar fuentes de financiamiento externo.